Europa, en jaque: nueva oleada de falsas alarmas aéreas y ciberataques masivos

HACKEO DE CADENAS DE FRÍO

La sucesión de una quincena de alertas de bomba en aeropuertos europeos, el pirateo de cadenas de frío y una filtración masiva de datos en Moldavia elevan la alarma continental ante el avance de la guerra híbrida

Los pasajeros acomodan sus pertenencias dentro de una terminal en el aeropuerto de Copenhague, en Copenhague, Dinamarca.
Los pasajeros acomodan sus pertenencias dentro de una terminal en el aeropuerto de Copenhague, en Copenhague, Dinamarca. | Europa Press

Una cadena coordinada de incidencias de seguridad ha puesto en alerta máxima a varios países del continente en lo que los analistas señalan como un nuevo episodio de guerra híbrida. Al menos 16 falsas alertas de bomba alteraron la operativa de terminales aéreas en la República Checa, Francia, Dinamarca, Bulgaria y Portugal, activando de inmediato los protocolos de emergencia. La psicosis se extendió también al tráfico aéreo en Italia, donde varios vuelos comerciales tuvieron que ser desviados a bases militares o aterrizar escoltados.

De forma simultánea al caos aeroportuario, la ofensiva digital alcanzó un impacto crítico en Moldavia. Su presidenta, Maia Sandu, confirmó que una intrusión informática vulneró los historiales médicos y los datos bancarios de medio millón de ciudadanos, lo que equivale a una quinta parte de la población nacional. La gravedad del ataque obligó a convocar de urgencia al Consejo Supremo de Seguridad y a desconectar de forma preventiva más de 80 servicios telemáticos de la administración pública.

La ofensiva no se limitó a las instituciones. Varios grupos atacaron la cadena de suministro mediante el sabotaje remoto de sistemas de climatización y refrigeración en supermercados de Alemania, Países Bajos, Bélgica e Italia. En paralelo, medios de comunicación internacionales como la británica "Sky News" o la televisión pública irlandesa "RTÉ" también fueron blanco de amenazas de bomba dirigidas a interrumpir sus emisiones.

Aunque las instituciones comunitarias evitan de momento una imputación diplomática directa y dejan las pesquisas en manos de las autoridades nacionales, las sospechas recaen sobre el entorno del Kremlin. Colectivos de piratas informáticos como "Male State" —facción ultraderechista rusa ilegalizada formalmente en su país pero operativa en redes— y la red "NoName057(16)" se han atribuido las acciones. Estas organizaciones operan como ejecutores descentralizados para desestabilizar a los estados europeos que mantienen su apoyo financiero y militar a Ucrania.

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