AYUDA DEL BANCO MUNDIAL
Venezuela puede tardar más de una década en recuperarse
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El Banco Mundial cuantificó esta semana, al cumplirse un mes de los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, los daños materiales directos de la catástrofe en 19.600 millones de dólares (17.225 millones de euros). Según la evaluación preliminar del organismo, el 47% de esos daños se concentró en edificios residenciales, el 27% en infraestructuras y el 26% restante en edificios no residenciales, con La Guaira y el Distrito Capital acumulando alrededor de la mitad del total de los desperfectos.
La cifra procede de la Estimación Rápida Global de Daños (Grade), un instrumento diseñado para dimensionar la magnitud de la tragedia y trazar una hoja de ruta de cara a la reconstrucción, en la que colaboran también el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) junto al Ejecutivo de Delcy Rodríguez.
El diagnóstico del organismo multilateral es de fondo pesimista: con los niveles actuales de inversión pública y privada, advierte, el proceso tendrá que financiarse “en gran medida” mediante la reasignación de recursos ya existentes, lo que podría prolongar la tarea “más allá de 2036”. En ese escenario, la reconstrucción seguiría “incompleta” a una década vista, con “consecuencias negativas duraderas” para la actividad económica del país.
El Banco Mundial matiza, no obstante, que un mayor dinamismo inversor -tanto público como privado- podría mitigar los impactos económicos y sociales del desastre. “Los terremotos han trastocado la vida de las personas, dañado infraestructura crítica y creado nuevos desafíos para la recuperación de Venezuela”, declaró el Banco Mundial, quien subrayó que la evaluación ofrece al Gobierno y a sus socios internacionales “una base objetiva inicial para la planificación de la recuperación”.
El balance del Banco Mundial se suma a un cuadro oficial que el Ejecutivo venezolano actualiza casi a diario: 5.398 fallecidos, 16.740 heridos y más de 23.000 personas todavía alojadas en 107 campamentos transitorios, según el último recuento difundido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
La cifra de desaparecidos, sin embargo, sigue siendo el punto más controvertido del balance: mientras el chavismo no ofrece un número cerrado, el registro civil “Desaparecidos del Terremoto de Venezuela” mantiene contabilizadas cerca de 29.500 personas sin paradero conocido.
A un mes del doble sismo, el diagnóstico técnico del Banco Mundial confirma lo que ya apuntaban las imágenes de la zona cero en La Guaira: la fase de emergencia ha dado paso a una etapa de reconstrucción que, según los propios organismos internacionales, apenas ha comenzado y que se medirá en años, no en meses. El organismo insiste en que el reto exige coordinación sostenida entre el Gobierno, la banca multilateral y los donantes internacionales.
Al margen del balance técnico del Banco Mundial, el primer mes tras los terremotos deja también un termómetro social cada vez más elevado. El dirigente opositor Edmundo González advirtió, en una carta difundida en redes sociales, de que la reconstrucción del país exige “una nueva concepción del Estado”, uno que se sitúe “al servicio de su gente”, frente a lo ocurrido en las últimas semanas.
González denunció ayer que los afectados “deben reconstruir sus vidas sin respuestas suficientes, sin certezas y, demasiadas veces, sin el respaldo que deberían recibir del Estado”. El opositor vincula la gestión de la catástrofe con “casi tres décadas” de “desmantelamiento” institucional y corrupción, y ha reivindicado la solidaridad ciudadana desplegada durante el último mes, aunque ha advertido de que esta “ya no puede seguir utilizándose para encubrir la orfandad institucional”. “Es claro que nadie puede evitar que la tierra tiemble, pero quienes ejercen el poder sí tienen la responsabilidad de responder”, enfatiza.
Ese malestar ya se ha visto reflejado sobre el terreno. En Catia La Mar, una de las zonas más golpeadas por el sismo, una vecina identificada como Damely Yaneth Díaz encaró hace unos días al diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente Nicolás Maduro, durante una visita a un proyecto de vivienda social semidestruido. “¡Yo no perdí una cocina! ¡Perdí una hija!”, le gritó, para después espetarle: “el lote de ustedes debería estar arrestado”.
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