O Barco vivió un eclipse entre aplausos y vítores

LA GRAN CITA ASTRONÓMICA

A las 20.29 horas los asistentes al eclipse en Alixo rompieron a aplaudir ante el fenómeno

Un visitante observa el cielo en el mirador de Alixo, O Barco de Valdeorras.
Un visitante observa el cielo en el mirador de Alixo, O Barco de Valdeorras. | Álex Lorenzo

O Barco de Valdeorras, y más concretamente Alixo vivió este miércoles una tarde muy especial con motivo del eclipse solar, en una jornada histórica para los vecinos de la zona. El enclave permitió disfrutar del fenómeno sin grandes aglomeraciones, con un ambiente tranquilo que facilitó que vecinos y visitantes llegados desde Alemania, Francia, Portugal o Reino Unido pudieran contemplar el cielo y el paisaje durante uno de los momentos astronómicos más esperados.

Los minutos previos estuvieron marcados por la expectación y también por el humor. “Ya va a ser, que casi es de noche”, comentaban entre bromas algunos de los asistentes mientras la luz iba disminuyendo progresivamente. A las 20.29 horas, llegó el momento de la totalidad y la oscuridad se apoderó del entorno.

La reacción fue inmediata. Los asistentes rompieron en aplausos, aunque el entusiasmo dio paso rápidamente al silencio y al asombro para disfrutar del espectáculo. La transformación del paisaje fue uno de los aspectos que más llamó la atención. “Mira, en el pueblo se encendieron las luces”, señalaba una de las personas presentes mientras observaba cómo la llegada de la noche hacía cambiar por completo la estampa del valle que conforma O Barco de Valdeorras

La música también acompañó la espera y la celebración. El ambiente estuvo amenizado por el DJ Repunante, que puso banda sonora a la tarde y arrancó su sesión con “Knockin’ on Heaven’s Door”, de Bob Dylan, una elección especialmente simbólica para acompañar los minutos previos a la totalidad.

Desde Turismo de O Barco destacaron precisamente el ambiente vivido en Alixo, donde la ausencia de masificación permitió que la experiencia se desarrollase con comodidad. La gente pudo mirar al cielo, contemplar cómo cambiaba la luz y, durante unos instantes, dejarse llevar por un fenómeno que convirtió el paisaje habitual en una imagen completamente diferente.

Entre aplausos, comentarios, música y miradas dirigidas al cielo, Alixo se convirtió durante unos minutos en un punto privilegiado para vivir el eclipse. Una experiencia que seguramente muchos de los presentes no volverán a ver, únicamente que se desplacen hasta otros lugares para ver eclipses, porque en Valdeorras tendrán que esperar 428 años para otro momento similar.

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