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EMOTIVO HOMENAJE
Más de 200 vecinos de las parroquias de Santiago de Barbantes, San Antonio da Barca y Santa Eulalia de Laias, en el municipio de Cenlle, se reunieron el domingo para rendir un emotivo homenaje a su párroco desde hace 64 años, Felipe Agustín Leiro Mosquera. A sus 92 años, don Felipe continúa celebrando misa cada semana y mantiene un vínculo estrecho con unos vecinos que lo consideran una parte esencial de la comunidad.
La jornada comenzó con una misa en la capilla de Laias, situada junto al balneario. Después, los asistentes, 209 en total, entre vecinos y familiares, participaron en una comida homenaje en la que hubo palabras de agradecimiento y en la que los vecinos le hicieron entrega al sacerdote de varios detalles, como una manta de sofá, una figura de Sargadelos y una bendición papal que pidieron a Roma para recordar sus años de servicio.
Gladys Fernández, una de las organizadoras del acto, explica que el homenaje nació del deseo común de reconocer la dedicación del sacerdote. “Sempre nos acompañou en todo, tanto na chegada como na despedida dos nosos seres queridos, nas alegrías e nas penas. Quixemos renderlle unha homenaxe para agradecerlle ese traballo de tantos anos”.
Don Agustín se mostró agradecido, emocionado y hasta abrumado por las muestras de cariño de sus feligreses. “Non esperaba todo esto e atopar tanta xente. Eu non fixen nada máis que o que ten que facer un sacerdote. Estando con eles, compartindo a vida con eles, os momentos bos e os malos”.
Natural de San Cristovo de Cea, Agustín Leiro asumió estas tres parroquias de Cenlle en 1961, residiendo entonces en Barbantes. “Primeiro non había coches, e despois desplazábame os primeiros anos nun 600”, recuerda.
Lo que más lamenta es la pérdida de población en las aldeas. “Daquela había moita xente nos pobos, estaban cheos de nenos, agora hai pouca xuventude”.
Durante este tiempo, ha bautizado, casado y acompañado a generaciones enteras, aunque reconoce que “hoxe teño mais funerais que bautizos”. Don Agustín valora especialmente su labor de acompañamiento en los momentos más difíciles: “Houbo algúns anos que bauticei e tamén enterrei, porque morreron novos e ahí é importante a labor de estar coas familias, nos momentos malos, que se viven en comunidade”.
Actualmente vive en Ourense y ya no conduce, pero oficia misa todos los domingos en las tres parroquias. “Lévame a miña familia, ou ás veces me axudan os feligreses”, comenta. Y lo más importante es que se siente muy a gusto y no se plantea dejar el ministerio: “Mentres teña forzas penso seguir”.
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