Manuel Orío
RECORTES
El gran apagón
Adiós al voto en urna. Tanto hablar durante años, tantas demandas de los colectivos afectados, tanto debate parlamentario y promesas de los partidos políticos para que ahora, cuando hay incluso una ley que mandata que se establezcan los mecanismos necesarios para posibilitar la instalación de mesas electorales en el exterior, vienen los responsables gubernamentales a decir que esto es muy complejo, que es casi imposible, que el esfuerzo material, humano y económico es enorme y no va a merecer la pena, que hay que buscar otras alternativas más realistas y viables. ¡Toma ya! Lo mejor del caso es la propuesta del PSOE, que después de presumir de haber legislado para hacerlo realidad, va y propone que los emigrantes voten en urnas, si, pero que después se metan los votos en sacas precintadas y se manden a España para su recuento. Es decir, depósito consular y andando.
Tiene razón el BNG cuando dice que esto sólo va a suponer dar un poco de satisfacción personal a los electores, para que crean que votan como si lo hicieran en España, pero que no cambia las cosas. Hay tal dema gogia que ya empieza a aburrir aunque, mientras, los emigrantes siguen esperando a ver que pasa con este juego con tintes de surrealismo.
Es sorprendente el crecimiento espectacular del censo de electores gallegos en el exterior, casi 30.000 nuevos en comparación con las elecciones de 2005. No votarán en urna, no; tendrán que esperar a otro tiempo. El Gobierno manda al Congreso a dar opinión sobre el tema a dos altos cargos que intentan convencer de que sus argumentos son sólo técnicos y no políticos. Hablan de necesidad de homologación y de igualdad en el sistema electoral, aquí y allí. Pero lo que dicen en verdad es que a otra cosa, mariposa.
PP y BNG están de acuerdo con que se lleve a debate cuanto antes la Propuesta de ley aprobada en Galicia por unanimidad para reformar el procedimiento de voto de la emigración. El PSOE, que votó a favor, en Madrid cambia de idea. Es lo que lleva al diputado popular Celso Delgado y al nacionalista Francisco Jorquera por la calle de la amargura.
El socialista Antón Louro templa gaitas y dice que la propuesta de su partido está en consonancia con la del Parlamento de Galicia, mientras que Delgado ve en todo esto maniobras dilatorias y Jorquera siente que se ha echado un jarro de agua fría en las pretensiones para alcanzar una modificación en el voto en el exterior. Las cosas hay que decirlas por su nombre: no va a haber voto en urna para los españoles que residen fuera.. al menos por ahora y ya veremos para después. Lo de nunca, vamos.
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