Miguel Abad Vila
MEDICOS POR EL MUNDO
Un agujero en el pecho
MEDICOS POR EL MUNDO
Repasando la poesía de César Vallejo, el gran poeta peruano de rasgos marcados y arrugas como zanjas oscuras en el rostro más fiero, tal y como podemos leer en “Los heraldos negros” (1919), me topé con otro verso de sus “Poemas humanos” (1939), donde habla de una herida en el pecho como metáfora de la existencia, y quizás también en mi modesta opinión, de ese pequeño corte entre las costillas con el que dan comienzo las intervenciones de mi querido doctor Diego González Rivas. Mediante su exitosa técnica conocida como Uniportal VATS, permite el video abordaje quirúrgico de los cánceres de pulmón y otras graves patologías torácicas sin abrir el pecho, con la mínima invasión y la recuperación más rápida.
Organizado impecablemente por la Fundación que lleva su nombre, y motivado por el entusiasmo de mi buen amigo Carlos Martínez, infatigable dinamista de esta labor filantrópica, hace poco he tenido la oportunidad de reunirme de nuevo con Diego en las instalaciones del Hotel Balneario Caldaria, en un acto patrocinado entre otros por el Concello de Arnoia y la Fundación San Rosendo.
Me dedicó un ejemplar de su libro “Curando el mundo. Diario de un cirujano nómada” (2025), escrito junto a María Ferreira, donde además de comprender al afable ser humano que existe a la par del cirujano de élite, podemos disfrutar de un entretenido libro de viajes, encuentros, dificultades y emociones. En estas páginas aparecen hospitales con tecnología de vanguardia y otros totalmente carentes de recursos elementales; nos trasladamos a África, Oriente Medio, Asia y numerosos escenarios donde ejercer la medicina significa enfrentarse a circunstancias que en Occidente resultarían inimaginables. Hay incluso episodios tan extremos como operar sin electricidad en un hospital de Gaza.
Pero lo verdaderamente valioso de este libro es la humanidad de un médico experto en técnica
Pero lo verdaderamente valioso de este libro es la humanidad de un médico experto en técnica y a la vez acuciado por las dudas, enfrentado a su miedos y a sus contradicciones, un relato tan antiguo como eterno, pues la medicina no puede ni podrá separarse de la condición humana.
Compartir el saber con el viajar para enseñar, para operar en aquellos lugares donde otros muchos jamás nos atreveríamos a pisar. Y sobre todo para entender que detrás de cada operación existe una persona, un prójimo que padece y sufre, y que gracias a los conocimientos y la destreza del cirujano, puede dejar de hacerlo.
Aquí radica la verdadera dimensión del doctor Diego González Rivas. Su revolución no estriba únicamente en haber limitado una compleja operación a una pequeña incisión en el pecho. Consiste en comprender que la cirugía pude abrir puertas mucho más amplias, que permiten acercarnos a los demás. Y, en este sentido, curar el mundo no es solo el título de un libro. Es el gran proyecto de una vida.
Hay médicos que ejercen una profesión y hay médicos que terminan convirtiendo su profesión en una forma de entender el mundo. Diego González Rivas pertenece, sin duda, a los segundos. Cirujano torácico nacido en A Coruña en 1974, su trayectoria se ha construido sobre una idea tan sencilla como revolucionaria: operar mejor, con menos daño para el paciente, y llevar ese conocimiento allí donde haga falta.
El doctor Diego González Rivas es conocido internacionalmente por haber desarrollado la cirugía torácica mínimamente invasiva mediante una sola incisión, una técnica que ha cambiado la manera de abordar determinadas intervenciones pulmonares y que ha sido adoptada por cirujanos de numerosos países.
Su trabajo no se ha quedado en el quirófano. Ha formado especialistas por todo el mundo, dirige programas de videocirugía y ha convertido el viaje en una parte esencial de su actividad profesional. Se calcula que ha operado a más de 10.000 pacientes en 136 países.
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