Ahora quítate el gorro de ingeniero y ponte el de político

Publicado: 06 abr 2026 - 02:50
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Fue la frase con la que Jerald Mason presionó a Robert Lund para que cambiara de opinión y diera luz verde al lanzamiento del Challerger el 28 de enero de 1986, que explosionó a los 73 segundos del lanzamiento, causando la muerte de sus 7 tripulantes. Entre ellos se encontraba la maestra Christa McAuliffe. Imagino que ambos nunca olvidaron ese momento.

El éxito de la misión Artemis II se fundamenta en muchos años de inversiones e ingeniería avanzada, pero también en un doloroso aprendizaje de los errores cometidos. Según Eduardo García Llama, jefe de controladores de vuelo de ingeniería en el Centro Espacial Johnson de la NASA, los dos momentos clave de la misión son el lanzamiento y la re-entrada de la nave en la atmósfera. Y lo dice con conocimiento de causa, ya que los dos accidentes más importantes de toda la historia de la carrera espacial se produjeron en esos dos momentos.

A los 27 segundos se produjo la primera fuga de combustible y a los 73 segundos la nave explosionó, causando la muerte de sus 7 tripulantes

Volvamos al 17 de enero de 1986 en Florida, en la NASA. El lanzamiento estaba previsto para la mañana del 18, pero durante varios días se discutió si se cancelaba. Y la causa era que esos días hizo un frío inusual, y de hecho, aquella noche, la previa al lanzamiento, las temperaturas bajaron de cero grados. Y cundió el pánico en la empresa Morton Thiokol, responsable del elemento “O-ring”, una junta polimérica que aseguraba el cierre hermético entre los tanques de combustible de oxígeno e hidrógeno líquido. A las temperaturas que se habían alcanzado esos días, esos anillos podían haberse fragilizado y entonces no podían asegurar la hermeticidad del cierre. Durante horas hubo muchas discusiones a nivel técnico, y todos los ingenieros de Thiokol pensaban que el lanzamiento debía abortarse por un altísimo riesgo de una fuga de combustible durante el lanzamiento. Entre esos ingenieros estaba Roberd Lund máximo responsable técnico de la empresa. Cuando se informó a NASA del problema, este se subestimó y empezaron las presiones a todos los niveles para que la empresa diera el visto bueno al lanzamiento. En aquel momento la presión era enorme, porque el lanzamiento ya se había postpuesto una vez. Había una extrema competición con la URSS por ver quién iba a poder observar el cometa Halley en primer lugar y el presidente Reagan tenía, unos días después, su discurso en el debate del Estado de la Unión. Para colmo, en aquellos momentos, el Congreso estaba en fuerte desacuerdo con el programa y la NASA. Y el vicepresidente Bush ya había confirmado su presencia en Florida. Las presiones llegaron al nivel del Gerente General de Thiokol, Jerald Mason, que se sentó enfrente de Lund y le trasladó esa presión con la frase que se reproduce arriba. Y ambos claudicaron.

En el momento del lanzamiento la temperatura era de -2 ºC. A los 27 segundos se produjo la primera fuga de combustible y a los 73 segundos la nave explosionó. La causa fue esa junta, el componente “O-ring”. Ese accidente, junto al del Columbia (por un problema en la re-entrada) en 2003, cambiaron drásticamente la manera de trabajar en la NASA. Ambos accidentes forman parte del largo camino que llevará al éxito a la misión Artemis II. De momento el pasado jueves el despegue fue perfecto.

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