En Portada: Eliot Ness contra el cibercrimen en Ourense

LA PREGUNTA DEL DÍA

Han cambiado los atracos a bancos y el tráfico clandestino de orujo para combatir el "phishing" o el "ransomware". Son como los intocables de Eliot Ness, pero en digital y a la ourensana. El Equipo @ de la Guardia Civil lucha contra el cibercrimen en la provincia: cada vez lo sufren más adultos y también menores.

Publicado: 25 may 2026 - 13:06
Opinión Xaime Calviño
Opinión Xaime Calviño | La Región

Los viejos atracadores de bancos, desde los mediáticos John Dillinger a Bonnie and Clyde, van camino de la desaparición. Corren más riesgo de extinguirse que el lobo, que ha vuelto resurgir con apetito de ovejas y becerros en el oriente ourensano. Los viejos atracadores de bancos se extinguen o se convierten en influencers, como el barcelonés Dani El Rojo, que durante los años 80 y 90 asaltó unas 150 entidades bancarias y ahora ejerce de creador de contenidos digitales sobre el peligro de la droga y la delincuencia.

Sin salir del dormitorio o la peluquería, padres e hijos sufren cada día delitos llamados “phishing” -los ciberdelincuentes se hacen pasar por bancos, empresas u organismos públicos-; “ransomware” -secuestro de datos- o “ciberacoso”. Como dicen los integrantes del Equipo @ de la Guardia Civil, basta con tener un dispositivo electrónico y acceso a Internet para exponerse al cibercrimen. Uno de cada cuatro delitos en Ourense se cometen ya a través de una pantalla, con la sustracción de claves y la suplantación de identidades al alza. La inteligencia artificial, capaz de casi todo, también contribuye a potenciar el grado de sofisticación del ciberdelito.

Este lunes, La Región recoge que, en lo que va de año en Ourense, ya se han interpuesto cuatro denuncias por "sextorsión" en que las víctimas son menores de edad, es decir, niños y jóvenes que sufren chantaje con imágenes íntimas. "Internet no entiende de distancias ni perdona la inocencia", asegura Antonio Vázquez, sargento primero del Equipo @. 

El problema es que la sociedad nos empuja a digitalizarnos cada vez más en todos los ámbitos de la vida, desde pagar una multa en el Concello a tramitar una reserva en la ITV, sin ningún tipo de formación sobre los efectos que eso entraña. Las preguntas que les formulo son las siguientes: ¿estamos preparados, a nivel personal, formativo, empresarial y legal, para afrontar esta criminalidad 2.0?, ¿le dedicamos suficientes recursos?

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