Altri: la importancia de preguntar a los vecinos

Publicado: 30 mar 2025 - 03:25 Actualizado: 01 oct 2025 - 18:13
Finca Rioseco (Palas de Rei) ubicación donde se instalará Altri.
Finca Rioseco (Palas de Rei) ubicación donde se instalará Altri.

El transcurso del tiempo va decantando los informes necesarios sobre el proyecto de Altri en Palas de Rei. La resolución –favorable- del paquete técnico correspondiente a la Xunta supone el inicio de una nueva fase en la tramitación del proyecto. Pese a aquellos que, con independencia del sentido de los dictámenes técnicos oficiales, hace tiempo fijaron su posición negativa al respecto, lo cierto es que la culminación de este trámite en la Xunta pasa el testigo de las nuevas decisiones al Gobierno central, en concreto al Ministerio de Industria y Turismo. La asepsia con la que hasta el momento se ha expresado su titular, Jordi Hereu, quizá se entienda mejor al escuchar las palabras del subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, o las del mismo secretario general de los socialistas gallegos, José Rámon Gómez Besteiro: frialdad y distancia.

Finca Rioseco (Palas de Rei) ubicación donde se instalará Altri.
Finca Rioseco (Palas de Rei) ubicación donde se instalará Altri.

Están en juego las ayudas europeas con que la empresa promotora cuenta para completar el músculo inversor necesario, alrededor de mil millones de euros de inversión, un 25% en ayudas a través del instrumento NextGeneration. ¿Podría Altri afrontar el proyecto sin las subvenciones esperadas?. Es una opción que no conviene apresurarse a desechar. En todo caso, el Gobierno central parece ahora huérfano de incentivos suficientes para apostar por el proyecto. La contestación política, ambientalista y, en parte, también social, no ayudan. Tampoco las nuevas prioridades del gasto público, redirigidas con urgencia a la defensa ante lo imprevisible de los compromisos del socio norteamericano y la amenaza rusa en las fronteras de Europa.

En estas circunstancias, el futuro de Altri en Palas de Rei y la consiguiente creación de centenares de puestos de trabajo directos e indirectos con el impacto positivo que esto tendría en la economía, no solo de la comarca, merecería por parte de los responsables políticos una visión amplia y reposada. Ha llegado el momento de escuchar la voz de los vecinos de Palas de Rei; conocer su opinión sobre este proyecto es importante. Sabemos que su alcalde, del PP, ve con buenos ojos la ubicación de la planta en su término municipal. También sabemos que los alcaldes del entorno, del BNG, se oponen fervientemente a ello. Por eso, porque la cuestión está ya polarizada políticamente y es imposible deslindar dónde empiezan y terminan los intereses sociales, ambientales o de bando político, sería conveniente convocar a consulta a los vecinos. Una consulta no necesariamente vinculante para las administraciones, pero sí informadora sobre la voluntad popular democráticamente expresada. Una consulta realizada con todas las garantías debidas: de censo oficial, de participación significativa y de mayoría suficiente para orientar una decisión definitiva.

La arquitectura es la fiel expresión de cómo piensa y vive un pueblo en una época determinada

El proyecto de Altri, por su importancia objetiva, dado el volumen de inversión prevista y de movilización de recursos de todo tipo, y tanto para quienes solo ven sus potenciales efectos positivos como para quienes acentúan los negativos, merece un referendo entre sus más supuestos directos beneficiarios o damnificados. Lejos de abordarse esta propuesta de consulta popular como una ocurrencia excéntrica, conviene tener en cuenta su anclaje en el espíritu y la letra de las recomendaciones de Naciones Unidas recogidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030. Mucho más que un colorista pin en las solapas de los progresistas del mundo.

Sanidad pública virtuosa

De Santa Bárbara, se decía, nos acordamos cuando truena; de la sanidad pública nos acordamos cuando la necesitamos. En Ourense, los grandes hospitales que un día no tan lejano estaban en el puro campo, hoy forman parte de una colina colmatada de edificios, coches y viales trazados según el antiguo mapa de los caminos de carro. Los caóticos accesos nos previenen sobre lo que, dentro de aquellas edificaciones dispares y variadas alturas de cornisa, podemos encontrar: filas de asientos de distintos materiales y colores, improvisadas salas de espera donde las corrientes de aire agravan a los dolientes y enferman a los sanos; pavimentos de materiales y texturas arbitrarios que en los encuentros de los edificios se resuelven con rampas de inclinación variable y, en cualquier horizonte, revestimientos de paredes con toda la gama del muestrario de azulejos.

En fin, nada de esto es sustancial y todo se transforma cuando establecemos contacto con los –mayoritariamente, las, ellas- profesionales que atienden con una amabilidad ejemplar. Aquella Babel de ancianos abrumados, familiares nerviosos y pacientes preocupados, que lo mismo se encomiendan a las pantallas alfanuméricas que obedecen la voz cuartelera que los nombra, se ordena y fluye de manera milagrosa. La palabra afectuosa, la sonrisa, la pequeña broma, son la práctica corriente, habitual, que licua a diario la espesa mezcla humana de incertidumbres y dolores.

Nos acordamos de la sanidad pública cuando la necesitamos. Decía el sabio doctor Marañón que la curación del paciente empezaba por la palabra, hablando y dejando hablar al sufriente. En el complejo hospitalario ourensán hay cientos de profesionales que hacen de esta visión humanista de su trabajo, una práctica cotidiana y eficacísima. Aunque el alicatado dañe la vista.

César Portela en Ourense

César Portela (Pontevedra, 1937) es un arquitecto de largo y brillante recorrido. Premio Nacional de Arquitectura en 1999 y Medalla de Oro de la Arquitectura, concedida en 2023 por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, Portela es un hombre de ideas claras y obras sutiles. Preguntado por el feísmo, ha dicho que la arquitectura es la fiel expresión de cómo piensa y vive un pueblo en una época determinada. Estos días César Portela ha venido a Ourense, a dejar retazos de su vida y de la profesión que eligió, descartando la de marino. Una vida que ha transcurrido encarando proyectos por medio mundo, conociendo clientes, pisando distintos territorios y admirándose del saber concreto de las culturas y tradiciones locales.

Con Fernando Távora, legendario fundador de la Escuela de Oporto y maestro de Álvaro Siza o Eduardo Souto de Moura, Portela suscribiría la afirmación de aquel respecto a que “la arquitectura solo se puede entender desde la relación con un lugar y una cultura, no en abstracto”. En Ourense, el arquitecto pontevedrés ha presentado algunos grandes anteproyectos –una estación para el AVE en Ourense o la llamada “ciudad del futuro” en Val da Rabeda-, pero apenas ha dejado algunas pequeñas muestras, ¡tan significativas!, de su modo de entender la arquitectura en nuestro país, en sus villas y en las aldeas rurales.

A Portela debemos el Plan Especial de Allariz (1991-1997), cuando la revolta vecinal de 1989 quiso pasar de las soflamas a los hechos. Y, con el Plan Especial, llegaron también algunas actuaciones de detalle: la pasarela de madera sobre el Arnoia o la conversión en hotel de la Torre Lombarda. Más recientemente, en 2023, Portela ha transformado una palleira abandonada en Esgos en la biblioteca pública municipal. Microintervenciones que explican su concepto de la arquitectura como “una expresión empapada de la atmósfera próxima que conecta el espíritu al lugar”.

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