Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
O rumor da quietude
Más que un anecdotario, este libro de 111 páginas es una auténtica historia, y que yo sepa la única, de los primeros años de la Falange local. Es la Falange que vivió su autor, el ribadaviense Fernando Meleiro y que dedica a José Antonio “en homenaje a su capitanía ejemplar”. La primera anécdota que cuenta el autor la sitúa en 1918 cuando es un jovencito universitario en Valladolid que acude al llamamiento de Maura “para que repartiéramos estacazos en los Colegios electorales. Los repartimos a conciencia“, confiesa. Así comienza su carrera política siempre en partidos de derechas en los que la violencia callejera está muy presente, desde los “Legionarios de Albiñana”, pasando por el Partido Nacionalista Español, Acción Popular y El Fascio, hasta que en 1934 abre su despacho de abogado en Ourense y se afilia a Falange Española dirigida por su amigo de la infancia Eduardo Valencia desde una de las mesas del Bar del Roma en el que convivían los distintos partidos políticos. “El Bar del Roma –escribe- era la más genuina expresión de la política orensana. Toda política tenía su lugar y toda peña su bandera“. A la hora del café convivían en el Roma el gobernador civil, los de la CEDA, socialistas, los de Renovación de Calvo Sotelo, galleguistas y la conocida como “peña apolítica” formada por profesionales liberales de diversas tendencias, entre ellos el propio Meleiro, y en la que no se hablaba de política. Las reuniones de los falangistas se celebraban en domicilios particulares como el de Martín Esperanza o el de Abeijón en el Puente. Meleiro, que se declara políticamente muy activo, no duda en contar las tensiones que vivía esa Falange de los primeros años. Da nombres, fechas y no oculta ninguna acción realizada por muy violenta o ilegal que fuera. Una de las dificultades de aquella incipiente Falange fue encontrar una sede. Se fijaron en un piso de la calle de Santo Domingo con fachada también a las Mercedes pero el propietario se negó, “dominado por un miedo pánico a los marxistas”, interpreta el autor. Después de numerosos rechazos a darle cobijo a la Falange de la que ya era jefe provincial Meruendano, el partido se instala en un piso de la Avenida de Buenos Aires en el mismo edificio en el que ¡oh casualidad! vivía el dirigente socialista, Manoliño Suárez, quien sería alcalde de la ciudad y moriría asesinado en los primeros días de la guerra.
TIEMPOS VIOLENTOS
Los tiempos tensos, peligrosos y violentos anteriores al comienzo de la guerra, las peleas nocturnas, a veces a tiros, entre marxistas y falangistas, los cuenta el autor con mucho detalle con fechas y nombres propios, incluidos los de los altos cargos militares y de la Guardia Civil que simpatizaban con el joven partido. Junto con otros cuatro camaradas, Meleiro fue procesado por tenencia ilícita de armas. Ingresaron en la cárcel, como preventivos, vestidos con la camisa azul y llevando la colchoneta y las sábanas en las que dormir. Eran tantos los ingresados en la prisión provincial que no había camas para todos. Fueron absueltos.
Durante la campaña electoral del 36, Meleiro cuenta las consignas que daban los jefes de Madrid (no hacer ataques a Acción Popular, por ejemplo), boicotearon mítines del cura Basilio Álvarez, arrancaban unos a otros los carteles de los rivales y se unen desde el principio al ejército golpista. Es una pena que alguien del otro bando no nos dejara un libro similar. (Fondo Biblioteca Diputación).
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