Un estado de ánimo

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 25 feb 2026 - 03:55
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Después de la semana de reflexión sobre la izquierda plurinacional y de la refundación de Sumar llega el momento de saber cuáles serán los próximos pasos de sus promotores y se supone que no perderán el tiempo y se habrán puesto a trabajar cada uno en dar la mayor proyección posible a las iniciativas que pusieron sobre la mesa. Si la política, como suele afirmarse, es un estado de ánimo, a la izquierda a la izquierda del PSOE le ha dado un ataque de esperanza con el que pretenden revertir los malos resultados obtenidos en la últimas convocatorias electorales, hacer frente al despegue de la ultraderecha y recuperar terreno perdido entre los jóvenes que les han dado la espalda para cedérselo a Vox.

Se puede partir de la iniciativa del portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, que con un exceso de entusiasmo pidió que las izquierdas nacionalistas y las nacionales firmaran un acuerdo para que en todas las provincias se presentara una candidatura unitaria, posibilidad que fue rechazada de plano por los soberanistas interpelados, pero que tendría una cierta validez en las provincias donde los soberanistas irredentos no comparecen, siempre que, como reconoció, se mantenga una actitud de generosidad, y aunque los datos científicos no auguran un cambio significativo en las circunscripciones pequeñas donde el sistema es menos representativo.

Si la izquierda ofrece recetas similares a las de la ultraderecha se presenta el dilema de la fotocopia y el original, pero son asuntos que no se podrá soslayar

Desde el otro lado, el de las izquierdas nacionales, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, fue el encargado de desinflar ese soufflé, al señalar que además de la sociología electoral es preciso levantar un proyecto político – Rufián también se refirió al triple “programa” de Anguita, sustituyéndolo por “vivienda, vivienda, vivienda”-, que vuelva a generar ilusión y sea capaz de fraguar la unidad de todos los que quieran apuntarse, con la mirada puesta en el recalcitrante Podemos, que ha abierto una ligera posibilidad al acuerdo siempre que se hable más del “para qué”, que “del cómo” y “del quién” del proyecto.

Se entra aquí en otro problema que apuntó el contertulio de Gabriel Rufíán, Emilio Delgado, de Más Madrid que planteó que la izquierda debe entrar en terrenos escabrosos por donde se le van los votos de las clases medias, la seguridad o la emigración. Si la izquierda ofrece recetas similares a las de la ultraderecha se presenta el dilema de la fotocopia y el original, pero son asuntos que no se podrá soslayar. Para hacer frente a esa contradicción es preciso una gran labor de pedagogía que sirva de paso para revertir la sensación de fin de ciclo y que los partidos que han puesto en marcha la máquina de la esperanza en el seno de la izquierda no vuelvan a una situación de introspección o a las propuestas manoseadas.

Más allá de los abrazos que se han repartido entre los líderes de Sumar, Más Madrid, Comunes e IU, comprometidos en la unidad es el momento de que, como afirma el líder de IU, Antonio Maíllo, -que es quien tiene más clara la estrategia a seguir- primero se hable del programa y luego de quién ha de liderar el proyecto, lo que es una novedad respecto a como suele actuar la izquierda en otras refundaciones y al tratar de atraer socios, cuando priman los hiperliderazgos. Se trata por tanto de que presenten un programa que “conecte con la mayoría social” y que ataque las raíz de las desigualdades, si quieren que el estado de ánimo efervescente no se diluya en unas semanas.

Contenido patrocinado

stats