Aprovechar el tiempo que le queda a Sánchez

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 21 jun 2025 - 06:12
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. | LA REGIÓN

Nadie sabe lo que puede pasar mañana con el Gobierno, ni con Pedro Sánchez. Es el suspense de la incertidumbre, de no saber cuándo puede colapsar el edificio. El parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, en una de sus actuaciones teatrales dentro del hemiciclo hizo el anuncio, dirigiéndose a la extrema izquierda: “Aprovechemos lo poco que nos queda para avanzar y dejarle una mejor vida a la gente”.

Es un grito desesperado ante una situación incontrolada, donde la perspectiva de duración es muy corta. Ha visto muy tocado y acabado al presidente del Gobierno, muy necesitado de recibir apoyos y promesas de no dejarlo solo. La primera que le ha abandonado, por lo menos en apariencia, ha sido su compañera de coalición, Yolanda Díaz, representante de una amalgama de grupos políticos poco unidos. Está huidiza, no quiere mostrarse en público a su lado, aunque se lo deben todo a Sánchez: ministerios, pisos, sueldos, empleos, fondos. Se puede poner mala cara, mostrarse molesta, pero no se deja el Ministerio. Con eso no se juega. Quizás ella era el objetivo de esa llamada de Rufián a lo que eufemísticamente llama la izquierda a la izquierda del PSOE, que no es otra cosa que la extrema izquierda. Son los apuntalamientos de la ruina sanchista que les amenaza cada día. Los chasquidos de la estructura, las grietas de las paredes, los desconchados de las pinturas son más alarmantes cada hora que pasa.

Lo que sucede es que esa izquierda no es suficiente para avanzar en nada, por mucho que Rufián toque a arrebato

Ellos sienten la necesidad de apurar, de actuar con urgencia antes de que les llegue al agua al cuello, porque la avalancha no frena ni deja de crecer. En la conversación privada de Rufián con Sánchez -que no iba a realizarse, pero a la que luego sí asistió- seguramente le habrá pedido que, por favor, no abandone, que ellos le van a seguir apoyando, que hay muchas promesas sin cumplir, que hay muchos pagarés que cobrar, que hay muchos plazos de hipotecas por pagar o incluso por amortizar. Y si se trata de Bildu, también quedan muchos presos por soltar, muchos gobiernos locales que mantener, muchos terroristas que blanquear. No se puede marchar antes de que tengan a salvo los pocos muebles que les quedan.

Lo que sucede es que esa izquierda no es suficiente para avanzar en nada, por mucho que Rufián toque a arrebato. Todos ellos juntos, conspirando, no son suficientes para sacar adelante ningún beneficio de este Gobierno, necesitan de otros grupos de derechas, como PNV, Junts, o Coalición Canaria. Necesitarían igualmente que Sumar no se desintegre ahora, porque es un cuerpo fácilmente deleznable, inconsistente. Y Yolanda Diaz no está para muchos trotes estos días, se le descosen las costuras, por mucho que trabaje su guardaespaldas político, Manuel Lago.

Miembros del Gobierno, grupos de apoyo de las varias tendencias, necesitan que todo se mantenga para que no haya elecciones. Esa es la muestra más clara de que saben que no las van a ganar, por mucho que diga Tezanos con su destrozado CIS.

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