El autócrata

Publicado: 20 mar 2025 - 02:00
Opinión en La Región.
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Advertencia: Sánchez no se siente concernido por sus palabras, sino por sus objetivos. Si alguien me llega decir, cuenta, informa, notifica… ¡certifica!, que “Sánchez busca subir el gasto militar sin apoyo del Congreso” (La Región), no sólo acuso, a quien o quienes lo hacen saber bajo falso testimonio de que están de trola o mintiendo como bellacos, sino que les espeto a la cara “con las cosas de comer no se bromea”. Y ya, más en serio e institucional, les argumentaría que estamos haciendo seguidismo a una campaña de desprestigio, bulos y fangos, que no es de recibo hacia un presidente del Gobierno de España, el cual merece consideración, afecto y respeto. Aunque dejando esto muy claro y, pasado el momento de reflexión, me viene a las neuronas la advertencia amenazante, la autocracia, de Sánchez Pérez-Castejón cuando en el fragor del congreso socialista del pasado septiembre, dijo con voz mitinera y nítida: “Vamos a gobernar con o sin apoyo del Poder Legislativo”. Y ya, en las últimas semanas, hasta el ponderado como respetuoso Neme me hace saber que el presidente ha normalizado gobernar al margen del Parlamento. No se siente concernido por sus palabras.

¡Siempre quedará el PP! Pero siento que el PP, aún siendo un partido de Estado y proeuropeo, caiga en el cebo de Sánchez. El PP no puede hacer de muleta, siempre ocasionalmente interesada, del Gobierno.

Autócrata, sí. Pues estamos ante un presidente, que ejerce por sí solo la autoridad -y lo dice- suprema del Estado, con un sistema de gobierno que concentra el poder en su figura, sin que sus decisiones estén sujetas a restricciones legales ni a mecanismos regulativos de control. Y esto, concretamente, es lo que está haciendo Sánchez, desde subir el gasto militar -ahora sólo se refiere a gasto de Defensa- sin apoyo del Congreso, hasta evitar concretar ese gasto y sobre cómo se hará todo este tinglado, abandonado como está por sus propios socios de investidura. ¡Siempre quedará el PP! Pero siento que el PP, aún siendo un partido de Estado y proeuropeo, caiga en el cebo de Sánchez. El PP no puede hacer de muleta, siempre ocasionalmente interesada, del Gobierno. A este siempre le quedará un as en la manga: Convoque elecciones, señor Sánchez, que ni encabeza el partido mayoritario en el Congreso y sus socios de investidura lo han abandonado. ¿Existe mayor razón para disolver la Cámara y convocar elecciones?

Rechina que Sánchez se aferre a ese mantra de que no recortará “ni un céntimo” de las políticas sociales por aumentar el gasto en Defensa, en su afán de convencer a una parte de su propio Gobierno, y quedar bien ante todos. Es una oferta a los suyos a la desesperada, típico de un trilero con aspiración autócrata; ya que lo que procede es, no habiendo presupuestos actualizados, de dónde piensa detraer ese 2% que le exige Europa para cumplir con la Defensa. Y esto sólo se debate y explica en sede Parlamentaria. Fuera de ahí es autocracia.

Los catalanes de Junts, fieles a lo que son, no darán nada a cambio de nada, hablando claro: “El gasto en defensa debe implicar inversiones en Cataluña”. ¡Qué menos! Y así sucesivamente todos son esquivos, salvo el PNV. Pero para el sanchismo autócrata la culpa es del PP.

La ronda con los responsables políticos de las distintas formaciones de la Cámara Baja, llamados por Sánchez, fue todo un pintoresco espectáculo. Feijóo, después de quince meses sin encontrarse con el presidente, valoró su encuentro como de café, sin ninguna información, con la única pretensión de arrancarle un sí; como decimos por aquí “nin que foramos parvos”. Para la dirigente de Bildu -condenada hace dos años por enaltecimiento de terrorismo- la ocasión le sirvió para pisar por primera vez Moncloa; por eso se entiende su apuesta en el tema por la “diplomacia”. ¿Entendido, no? ¿Y el BNG con Néstor Rego?, pues entiende que “mayor gasto militar no implica necesariamente más seguridad, sino todo lo contrario…”. Los catalanes de Junts, fieles a lo que son, no darán nada a cambio de nada, hablando claro: “El gasto en defensa debe implicar inversiones en Cataluña”. ¡Qué menos! Y así sucesivamente todos son esquivos, salvo el PNV. Pero para el sanchismo autócrata la culpa es del PP.

Este Sánchez Pérez-Castejón, que se valió de la moción de censura argumentando que el PP era corrupción, y España “no merece un gobierno corrupto”, también nos prometía eliminar el Ministerio de Defensa, porque “sobraba”. Hoy continuamos teniendo Ministerio de Defensa y su filosofía ya es “invertir en Defensa es invertir en paz”. Cómo “cambiou o conto”. Y por lo que respecta a la corrupción, esta afecta no sólo a su familia más cercana, además de ministros de su confianza. Le trae todo al pairo con tal de estar en Moncloa. ¿Alguien conoce el plan o planes de Sánchez? En las autocracias sólo se conocen cuando el autócrata las aprueba. Ese es el Plan.

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