Bailar con los cadáveres

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 13 sep 2026 - 02:20
Bailar con los cadáveres
Bailar con los cadáveres | Alba Fernández

Estoy en una terraza en la plaza del Hierro. Como se decía antes, cae un sol de justicia. Se me aproxima un hombre, rondará los 80 años, todavía con fuerte complexión atlética: “Sabe, soy lector de su ‘Ángulo inverso’ y estos días, con lo que está sucediendo en Ceuta, recordé aquel 6 de noviembre de 1975, cuando se inició la Marcha Verde. Yo pertenecía a la Legión, que en aquella época tenía cierta mística, quizás hoy perdida. No le miento, allí conocí al periodista Arturo Pérez Reverte. Estuvo como enviado del periódico más de un año. Qué tío, le gustaba la juerga, y muchas noches lo encontrabas en el cabaret Oasis.

Por cierto, allí vimos las mejores danzas del vientre. Arturo vivía en el parador. Mandaba sus crónicas para el diario Pueblo, entonces de gran tirada. Tenía muy buena relación con la plana mayor; bueno, también con las chicas del Oasis.

No me extrañaría nada que el rey Mohamed VI estuviera haciendo ensayos para una nueva marcha verde y apropiarse de nuestros territorios en África. Ya su padre Hassan II era un rey muy astuto y cruel con los enemigos. Tal vez heredó su carácter. Los moros decían: tiene baraka. Ya sabe, baraka es como suerte, como una bendición divina y una fuerza que viene de Dios. Qué fulano aquel rey. Los soldados marroquíes me hablaron mucho de él. Tuvo montones de atentados. Algunos de los suyos le traicionaron, su avión fue ametrallado por un puñado de cazas. Sólo sobrevivió el rey y un piloto. Va el rey, llama a los traidores: ‘No disparen, el tirano ha muerto’. Tragaron, el avión aterrizó en Rabat. La venganza fue sanguinaria.

Nuestra retirada fue vergonzosa y humillante. Abandonamos a los saharauis y nos doblegamos cobardemente ante Marruecos. Desde Madrid la llamaron la operación Golondrina. El texto recibido decía literalmente: ‘Hay que entregar el Sahara a Marruecos y en un mes ahuecar el ala’. Así sucedió, fueron días confusos: órdenes, contraórdenes… Nosotros, los soldados, estábamos decididos a luchar. Esa orden nos hirió el orgullo.

Al fin, los legionarios somos los novios de la muerte. Y no es una leyenda, todo fue un poco esperpéntico. Los jefes nos apuraban. Bailábamos sobre sus tumbas. Algunos bailamos con los cadáveres.

Ay, aquella marcha bíblica que divisé desde mi jeep. Era algo fantasmal. Caminaban lentos, la jodida Marcha Verde”.

Se emociona mi interlocutor, el viejo caballero legionario. Saca una cajita y me enseña dos condecoraciones. Engulle un licor café: “Fui de los últimos en salir de aquellas tierras. Los colonos tuvieron que dejar allí sus negocios y partir con escasas pertenencias. Entonces, se armó un follón. Saltó la chispa. Sobre todo, las mujeres comenzaron a gritar desoladas: ‘No queremos dejar a nuestros difuntos en este maldito desierto’. Lágrimas, protestas… un clamor. Horas después nos dieron órdenes de que había que exhumar los cadáveres de los nuestros. Nosotros, la Legión, hicimos casi todo el trabajo. Yo trabajé en el cementerio de Villa Cisneros. Al fin, los legionarios somos los novios de la muerte. Y no es una leyenda, todo fue un poco esperpéntico. Los jefes nos apuraban. Bailábamos sobre sus tumbas. Algunos bailamos con los cadáveres.

Enseguida llegaron camiones con cajas de cartón. En ellas introdujimos los cadáveres, fue tan patético que los cerrábamos con esparadrapos. Estos días, en mis sueños, veo regresar la Marcha Verde a las puertas de Ceuta”.

(Allá en el 80, en un viaje por Marruecos, me detuve en Larache. Caminando por la ciudad dimos con un paredón en el que había una gran cruz cristiana. Entramos. Era un cementerio español vergonzosamente olvidado. Profanado, hasta se habían llevado el mármol de las tumbas. Allí yacían nuestros héroes. Y allí se reunían los borrachos que, ocultos, bebían hasta hartarse. No quiero extenderme. Cuando murió Juan Goytisolo en Marrakech dejó órdenes de que quería ser enterrado en ese cementerio, donde yacía el escritor maldito Jean Genet. Sucedió que las autoridades españolas decidieron rehabilitar el cementerio. Hoy luce hermoso bañado por el mar).

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