Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
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CLAVE GALICIA
El taxista que lleva a la estación de tren se queja de las quejas de los clientas en A Coruña. “Sois todos unos vagos”, le soltó un baranda que acababa de recoger en la parada. El peseto llevaba 12 horas de asiento. “El taxi empieza a rentar a partir de las 40 horas y le puedes echar hasta 70 a la semana”. Al finalizar la carrera no se pudo contener y le soltó: “Usted no necesita taxi, quiere un chófer”.
En la estación el acceso al andén se hace sin el molesto cacheo de seguridad ni pasar la mochila por la máquina que fisga en las entrañas del equipaje. Un motivo de preocupación para los desconfiados. El tren sale con puntualidad y llega a Vigo sin retraso. Las quejas siempre suenan exageradas hasta que eres afectado.
El cineasta vigués burbujea porque va a conocer al profesor Miguel Anxo Bastos, guía de una nueva hornada de liberales, anarcocapitalistas y otras etiquetas que discuten la profundidad del corte de la motosierra en el Estado. Desencantados comunistas y progresistas que ahora se abrazan a Milei, como el cineasta que ha visitado recientemente Argentina, y mucha chavalería.
El profesor Bastos, seguidor de la escuela austríaca y nacionalista, lleva más de dos décadas sachando. De sus clases y exposiciones se hacían bromas, ahora sostienen discusiones, camisetas, tazas y mucho tráfico en internet. Y sin cobrar por el uso de su imagen. Su ganancia es cada paso hacia un modelo de sociedad sin estado. Está tan convencido de que llegará como de que no la verá. Tampoco maneja redes sociales, pero es tendencia entre los jóvenes. “Hasta mi madre me ha preguntado cómo he conseguido quedar con Bastos y alguna estrella he visto”, matiza el cineasta en la puerta del restaurante Casa Moncho agradecido por el favor de presentarle a uno de sus referentes. “Es usted de las personas más importantes en mi vida por destaparme los ojos ”, le suelta de entrante. Bastos recibe el halago encantado. En veinte metros hasta el comedor lo saludan dos clientes que lo siguen por unas redes que no tiene. “Esto no pasa ni con Iván Ferreiro”, se gira el cineasta para que se tome nota. Bastos tiene facilidad para explicar dudas insondables con analogías terrenales. Cineasta y profesor comienzan a hablar de libros, autores, corrientes liberales y otros calambrazos. El chófer de anécdotas discute con la lubina salvaje.
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