Daniel Montero
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El gran genio del siglo XXI, Elon Musk, odiado y admirado a partes no sé si iguales en este planeta Tierra, y próximamente odiado y admirado a partes no sé si iguales en el planeta Marte, acaba de inventar gracias a la IA el “bolígrafo bikini”, que ya estaba inventado hace mucho tiempo.
El “bolígrafo bikini” era un bolígrafo normal cuya mitad superior no era normal. Era transparente y estaba llena de agua. En el interior de aquel grueso capuchón de plástico en su posición normal se veía la imagen de una chica pudorosamente vestida, pero si se ponía el bolígrafo cabeza abajo, la ropa flotaba y la chica se quedaba en bikini. A los niños de los años sesenta nos hacía mucha gracia aquel artefacto absurdo y juguetón, aunque en realidad no entendiéramos su significado real ya que no teníamos ni siquiera la edad para entenderlo. Mucho menos para comprender que aquel objeto simpático e ingenuo como una broma tonta era una reflexión casi filosófica y política de mucha enjundia, y un serio análisis sobre el desarrollismo franquista, la apertura del régimen al exterior, otros asuntos sociales y económicos nacionales e internacionales y, sobre todo, la llegada de las turistas suecas a las playas de España.
Aquel bolígrafo obviamente había sido robado a un adulto y el niño que lo tenía solo te lo enseñaba bajo un tácito pacto de silencio, como en una secreta ceremonia de iniciación.
El niño que poseía uno de aquellos envidiados bolígrafos por supuesto lo guardaba a escondidas como un secreto. Entonces era inmediatamente consagrado como un líder del grupo. Igual que el que tenía una canica siempre ganadora para jugar a “La Foca” en el patio de tierra del cole, el que tenía un hámster, o el que tenía en casa un fuerte de plástico de Bonanza de juguete con sus caballos y muñequitos de la familia Cartwright: Ben, Adam, Hoss y Little Joe.
Aquel bolígrafo obviamente había sido robado a un adulto y el niño que lo tenía solo te lo enseñaba bajo un tácito pacto de silencio, como en una secreta ceremonia de iniciación. Así que si conseguías que te lo mostrara y tenías que rogarle mucho para eso o darle a cambio unos cuantos cromos o algún otro objeto valioso, te convertías de inmediato en Robert Redford en una película suya mala como “Pacto de Silencio”, y tenías que cerrar la boca para siempre. Con los años descubriríamos que una peli mala era algo rarísimo en el actor y director californiano, que siempre daba en el blanco con sus maravillosas interpretaciones y con sus propias películas.
El caso es que el inteligente sudafricano Elon Musk en un alarde de inventiva, creatividad y originalidad empresarial propias de nuestro avanzado siglo XXI, ha reinventado el “bolígrafo bikini” como quien reinventa la pólvora por enésima y no última vez.
Yo no siento el mínimo interés por esa aplicación de la IA de Elon Musk para desnudar chicas pero reconozco, eso sí, que me encantaría haber conservado uno de aquellos “bolígrafos bikini”, para poder volver a echarle un vistazo ahora cabeza abajo.
¡Qué tiempos! ¡Qué bonita era la infancia!
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