Buque escuela Juan Sebastián Elcano

TAL DÍA COMO HOY

Buque escuela Juan Sebastián Elcano
Buque escuela Juan Sebastián Elcano

En el puerto de Cádiz, el 5 de marzo de 1927, se procedía a la botadura del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Su nombre iba a ser Minerva (de hecho, es la diosa que aparece en su mascarón de proa), pero al final se decidió honrar al marino español que completó la primera vuelta al mundo. Su construcción costó algo más de ocho millones de pesetas (50.000 euros)

El barco es un bergantín-goleta de la Armada Española con cuatro mástiles cuyos nombres son Blanca, Almansa, Asturias y Nautilus (nombres de los cuatro buques-escuela que le procedieron). Tiene 113 metros de eslora y 13 de manga.

La primera travesía que realizó la nave fue de Cádiz a Málaga con el rey Alfonso XIII a bordo. Su primer crucero de instrucción consistió en dar la vuelta al mundo en dirección opuesta a la que en su día hizo el ilustre navegante al que debe su nombre.

El 5 de marzo de 1927 se produce la botadura del buque escuela Juan Sebastián Elcano en el puerto de Cádiz

A lo largo de ellos años ha sido reformado en numerosas ocasiones y ha participado en grandes regatas y navegaciones transoceánicas.

En la actualidad el Juan Sebastián Elcano, tiene como misión principal formar a los Guardia Marinas que cursan el cuarto curso de su carrera en la Escuela Naval Militar de los diferentes cuerpos de la Armada Española.

Es sin duda el barco más representativo y conocido de la Armada, y para aquellos españoles que viven en otros lugares del mundo, visitarlo es siempre un reencuentro, un vínculo con su tierra y con sus paisanos.

Salvarse por los pelos

El origen de esta expresión, que se utiliza vulgarmente para decir que alguien ha logrado salir con dificultad de una situación complicada o arriesgada en el último momento, se remonta al reinado de José I Bonaparte (1768-1844), hermano mayor de Napoleón I.

Parece ser que, en 1809, este rey dictó una orden que obligaba a los marineros a cortarse el pelo, lo que originó la protesta de éstos, pues la melena larga tenía sus utilidades. Una de ellas, por ejemplo, era la de salvavidas. Tras caer al mar, más de un marinero no se ahogó gracias a que pudo ser cogido por los cabellos. Sus compañeros le decían que se había “salvado por los pelos”.

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