La guerra inventada

EL ÁLAMO

Publicado: 05 mar 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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Guerra en Irán otra vez? Por ser justo, nunca ha dejado de haberla. Otra cosa es que Occidente duerme mejor de noche si mira a otro lado cuando los que se pelean entre sí no tienen rasgos occidentales. La exhibición tecnológica de Israel y Estados Unidos está haciendo las delicias de los aficionados a la estrategia militar. Todo ha cambiado tanto y tan rápido. No lo ha hecho el fondo, que sigue moviéndose entre dos objetivos: ganar la guerra real, y ganar la guerra de la propaganda. Por eso una buena guerra o una buena paz en medio de la guerra son cosas que fascinan a los políticos, que lo llevan dentro, que si los agitas les cae la propaganda por las orejas.

En el plano real, los hechos son menos discutibles. No hay IA capaz de reflotar un barco hundido, ni de devolver a la vida a los muertos. En el campo de la opinión pública, el desconcierto es total. Las redes están inundadas de vídeos y fotografías falsas como nunca antes. En el fragor de la urgencia por informar, de la última hora, de ser el primero en dar la noticia y lanzar un análisis a vuelapluma, nadie tiene tiempo de verificar. Y la mayoría ni siquiera saben cómo hacerlo. Si el vídeo es lo bastante espectacular y refuerza la idea preconcebida del observador, un tsunami sentimental e ideológico le arrastra a lanzarse a la piscina sin comprobar antes si hay agua o no. Acudir a los famosos verificadores nunca es una opción, porque tienen detrás los más oscuros intereses, como ya ha quedado sobradamente demostrado en España.

En los últimos días he visto a grandes creadores de opinión, tipos con ideas y conocimientos respetables, tragarse vídeos imposibles, lluvias de misiles sobre un Jerusalén en llamas de norte a sur, barcos de USA saltando literalmente por los aires como en un película de acción de bajo presupuesto de 1980, discursos enfervorizados del Jameneí pronunciados tres días después de su muerte, y soldados supuestamente capturados por el enemigo que posan frente a la cámara con tres dedos en una mano y seis en la otra, como si hubieran estado masticando uranio enriquecido en Teherán. Es todo tan excesivo, tan falso, tan ridículo como tratar de informarse sobre el conflicto a través de los canales oficiales del ayatolá Sánchez.

La mayor fuente de informaciones audiovisuales falsificadas en los últimos días ha sido Irán

¿Qué nos enseña todo esto? Algo nuevo y a la vez viejo. Por un lado, que a casi nadie le importa la desinformación, tan solo la desinformación que contradice sus deseos. Y por otro, que quienes todavía valoran la libertad personal de formarse una opinión sobre los hechos, necesitan llevar al extremo su espíritu crítico y, en lo posible, formarse en los conceptos básicos de los “fakes” de la Inteligencia Artificial.

Se insiste de manera un tanto absurda en el remedio de informarse a través de canales oficiales. En medio de una guerra, eso es tan estúpido como preguntarle algo controvertido sobre su partido a un jefe de campaña electoral. La mayor fuente de informaciones audiovisuales falsificadas en los últimos días ha sido Irán y su infinito entramado mediático internacional y, sin embargo, ha sido la fuente elegida por los decadentes canales públicos del Gobierno para narrar los hechos. Los canales oficiales son parte interesada. Las televisiones públicas, más.

Muchos grandes medios también se han comido bulos estratosféricos, algunos, de hecho, de manera entusiasta. E incluso respetados creadores de opinión han caído en la trampa de la inexperiencia en IA en las redes, dando por válidos videos surrealistas tan solo porque Grok les ha dicho que no parecían creados con IA, como si eso fuera garantía de algo. Quizá sería bueno que empezaran a comprender que la inteligencia artificial no existe, que es una marca comercial astutamente puesta por sus creadores, y que lo único que hacen esos sistemas de vomitar, de manera más o menos ordenada, los millones de datos que tienen, filtrados a través de las estrategias con las que los desarrolladores los han entrenado durante largo tiempo. No hay un ápice de inteligencia ahí, tan solo una capacidad sobrehumana para la imitación.

Sigue vigente aquello de que la verdad nos hará libres. Pero en 2026 y en tiempos de guerra, la libertad se atrinchera del lado de los desconfiados y de los del juicio sereno.

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