Soy caballa
Y lo digo con humildad, porque la verdad es que nunca he vivido en Ceuta ni conozco sus calles, sus rincones o su día a día como lo conoce alguien que ha nacido allí. Soy peninsular. Ceuta la conozco desde lejos, a través de lo que he escuchado, de las historias de su gente y de esa identidad tan particular que tienen quienes se sienten caballas.
Quizá por eso no quiero hablar de Ceuta como si fuera algo que me pertenece. No sería justo. Prefiero decir que es un lugar que me despierta curiosidad, respeto y cariño, aun sin haberlo conocido todavía. Un lugar español que desconozco lo mismo que otros muchos de la Península. Algún día me gustaría cruzar el Estrecho, llegar a Ceuta y conocerla de verdad. Caminar por sus calles, contemplar sus paisajes, hablar con su gente y entender, desde allí, qué significa realmente ser caballa. Una palabra que desconocía hasta que saltó la grave invasión que sufrieron, y siguen sufriendo los ceutíes.
En definitiva mi mirada será necesariamente la de un peninsular: una mirada desde fuera, imperfecta, curiosa y respetuosa
Hasta entonces, cuando digo “soy caballa”, lo hago desde el cariño y desde el deseo de acercarme a una tierra que todavía no conozco, pero que, de alguna manera, ya ha conseguido despertar algo en mí. Lo hago porque en estos momentos todos los españoles debemos estar con Ceuta, ser caballa. Por eso digo “soy Caballa” con una cierta humildad. No porque pueda hablar como alguien nacido allí. No porque tenga recuerdos que no tengo. No porque quiera apropiarme de una identidad que todavía estoy descubriendo. Lo digo porque esa palabra me ha despertado algo. Un cariño por lo que están pasando, con mi mirada que será necesariamente la de un peninsular: una mirada desde fuera, imperfecta, curiosa y respetuosa. Y quizá algún día, después de haber escuchado algo más pueda comprender por qué para alguien que ha nacido allí dos palabras pueden decir tanto.
En definitiva mi mirada será necesariamente la de un peninsular: una mirada desde fuera, imperfecta, curiosa y respetuosa. Esos sí, con los españoles que viven en Ceuta. Que lo es desde mucho antes que existiese los países de su alrededor, sus citas como española las encontramos en el Siglo de Oro en Miguel de Cervantes, que tiene varias, una de las más claras está en “El gallardo español”, ambientada precisamente en la defensa de Ceuta. Aparece también en obras de otros autores del Siglo de Oro, como “El príncipe constante”, de Pedro Calderón de la Barca.
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