Dicotomías habitacionales

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 29 sep 2026 - 00:10
La Región

Para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el desahucio de Maricarmen y la situación que viven millones de españoles respecto a la vivienda “no es una cuestión de ideología, es una cuestión de humanidad”. Para el Sindicato de Inquilinas y muchos de los jóvenes que acampan en la Puerta del Sol e incluso para algunos de los partidos que dan apoyo parlamentario al Gobierno, si el “decreto Maricarmen” no recoge sus pretensiones la consecuencia será “que cae el rentismo o cae el Gobierno”.

Los partidos a la izquierda del PSOE olvidan que lo mejor es enemigo de lo bueno

La humanidad es una cualidad moral que muestra sensibilidad y compasión con las desgracias de otras personas, y el caso de la anciana madrileña de 87 años desahuciada de su casa ha desatado una ola de solidaridad como pocas veces, pero no se puede olvidar que esa actitud tiene también un componente ideológico y que Pedro Sánchez ha vuelto a realizar un ejercicio de buenismo. Los rentistas se rigen por el refrán “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”. En el caso de los fondos buitre van más allá y ni se plantean algún tipo de caridad que afecte a su cuenta de resultados; los caseros particulares no renuncian voluntariamente a los beneficios de los precios de mercado si no se imponen controles que limiten el crecimiento exponencial de los alquileres. No se trata de elegir entre ideología y humanidad porque ambas están imbricadas y es una decisión ideológica, más progresista o más conservadora, afrontar el problema de la vivienda de una forma humanitaria. Por ese motivo es necesaria una intervención pública del mercado inmobiliario que evite sucesos similares, porque ha demostrado su incapacidad para autorregularse, y porque los poderes públicos, en unos casos, no han actuado con la contundencia que han debido a lo largo de los últimos años, -porque la mayoría de derechas no lo ha permitido- y porque las comunidades autónomas gobernadas por el PP se han declarado en rebeldía contra la ley de vivienda.

Los partidos a la izquierda del PSOE olvidan que lo mejor es enemigo de lo bueno, que cuando existe una posibilidad de que se arme un escudo social sobre los aspectos más perentorios, porque Junts y PNV están dispuestos a apoyar el “decreto Maricarmen”, no se pueden poner sobre la mesa propuestas de máximos que darían al traste con las negociaciones en curso. La dualidad entre rentismo y Gobierno es una formulación populista para abordar los problemas de vivienda que más afectan a jóvenes y familias, porque el rentismo no desaparecerá como por ensalmo, sino que si cae el Gobierno se podrán revertir muchas de las medidas contenidas en el nuevo real decreto sobre vivienda.

Al menos, la expropiación de viviendas, en determinadas circunstancias y para determinados propietarios, ya no aparece en la lista de exigencias, centradas en la regulación de los alquileres habitacionales y de temporada, la congelación de los precios, la prórroga inmediata de los contratos de alquiler, la protección ante los desahucios y el control de las adquisiciones de los fondos buitres. El Gobierno incluirá beneficios fiscales para los caseros y la izquierda rechaza esa posibilidad imprescindible para que Junts apoye el “decreto Maricarmen”. Se trata de cuadrar el círculo, pero hacer caso omiso de la composición parlamentaria para su aprobación lleva a prolongar las zozobras de quienes tiene su contrato de alquiler a punto de caducar.

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