La cafetera finlandesa “Kona” y Karina Falagan

Publicado: 19 nov 2024 - 00:26

En uno de sus habituales artículos en La Región, Alfredo Conde recordó hace años una memorable y divertida historia en torno a un personaje al que traté mucho como periodista en otro tiempo, dadas sus singulares particularidades que comentaba Conde, del que era rendida admiradora. Hoy quiero volver sobre ella con el mismo humor que el eximio autor citado Era una conocida empresaria de la noche, leonesa de origen, llamada Karina Falagan, intitulada “Alcaldesa del Atlántico”. Poca gente sabe que fuera alumna de las Teresianas de Vigo, cuyas compañeras la recuerdan con afecto. Sobre Karina se han construido diversas leyendas y es una pena que no prosperasen sus memorias, que iba a adelantar por capítulos mi colega Fernando Franco. Si algún día llegan a conocerse, nos llevaremos muchas sorpresas. Muchas.

En aquellos años 70, 80 y 90, como otros periodistas, fui testigo de su devoción por Fraga, y mantuve muchas conversaciones sobre su propia vida. Hablaba inglés perfectamente y una parte de su pasado era como una novela de sí misma. Muy joven viajó a Londres, donde se decía que mantuvo relaciones con un noble inglés, según se contaba, padre del que sería su único hijo. Luego trabajó en la embajada de Kenia en París para seguir un periplo por Marruecos y los Estados Unidos, y regresar a Vigo y abrir un famoso local muy frecuentado por la clase política, donde se fomenta su leyenda. Le puso un nombre simbólico, el “Lady Hamilton”, la amante de Nelson. Era un local de copas muy conocido. A mí siempre me pareció una mujer con carácter, trabajadora y maltratada de palabra por otras mujeres que eran menos señoras que ella. Lo cierto es que estaba muy bien relacionada con los políticos de la época, primero como admiradora de Suárez, y finalmente devota de Fraga. Eran famosas las pamelas con que comparecía en los actos de partido.

Como era mujer de carácter fue famosa la bofetada que le propinó en el Parlamento de Galicia a la imprudente militante del PSOE Rosa Miguélez, quien antes dijera de modo público: “Que el Partido Popular tiene como militante a una mujer como Karina Fálagan, una conocida prostituta de Vigo, no significa que todas las mujeres del PP lo sean”. Y se quedó tan pancha. Algún tiempo después, Karina se presentó en Parlamento gallego ante Rosa Miguélez, a la que preguntó si la conocía, y al no recibir respuesta le estampó un sonoro bofetón. La cámara gallega la denunció y le pedía seis años y un día de cárcel y un millón de pesetas de indemnización. Pero como era lógico fue absuelta, pues se estimó que la tal Miguélez fuera la ofensora, la que provocó el incidente. La imprudente militante del PSOE quedó en ridículo y escarmentada. Y con el recuerdo del merecido bofetón.

El exalcalde Manolo Pérez dijo de ella que “era una mujer que vivió su vida como le dio la gana, culta, muy señora”

En la última etapa de su vida, Karina fue famosa en toda España como representante y promotora de las cafeteras “Kona”. Tras haber obtenido la correspondiente licencia municipal en tiempos del alcalde García Picher, abrió un local en la playa de Samil, el Jonathan L. Seagul, que llegaría a ser muy frecuentado por su emplazamiento y contenidos, ya que organizaba en el Atlantis Show, un espectáculo nocturno, por el que pasarían Alberto Cortez, Julio Iglesias, Sara Montiel, Rocío Dúrcal, Chavela Vargas y Alaska. De vez en cuando viajaba a Ouerense a promocionar la famosa cafetera de sonoro nombre. Alfredo Conde recordaba otro episodio memorable sobre la cafetera y su promoción comercial

En una ocasión, a la salida de un acto al que asistieron diversos personajes de la vida pública, Karina se dirigió a viva voz a la esposa de un conselleiro, a la que gritó: “¡Mengarita…! ¿Qué tal te funciooona la Konitaaaa?” A lo que la dama respondió educadamente: “¡Gracias Karina, me funciona perfectamente!”y la empresaria sentenció que le alegraba el buen resultado del producto y concluyó, en medio de la lógica sorpresa de los presentes que entonces, la usara mucho. Falleció en 2013 de un cáncer y, como dejó dispuesto, en su funeral se escucharon canciones de Julio Iglesias y Dulce Pontes. Tras su fallecimiento, muchos que no la conocieron de nada escribieron tonterías. Lo cierto es que protagonizó episodios inverosímiles. En una ocasión cogió a una vendedora ambulante collares de Samil, de origen africano, la vistió adecuadamente y la llevó a una recepción oficial como la esposa de un presidente africano, donde fue agasajada como merecía y fotografiada al lado de Fraga. Con razón, el exalcalde Manolo Pérez dijo de ella que “era una mujer que vivió su vida como le dio la gana, culta, muy señora”. No toleraba que no la respetasen y en el trato personal era cordial. Decía, y tenía toda la razón que podía haber destruido a más de uno, pero no lo hacía “porque ella era una señora”. Yo creo que lo era.

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