Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Cambios
LA PUNTILLA
Hace muchos, muchos años cuando se estudiaba geografía se decía aquello de “Persia o Irán, capital Teherán”. Sri Lanka era Ceilán, Myanmar era Birmania, Alto Volta cambió su nombre por el de Burkina Faso, y así ocurrió con otros muchos países antes incluso de la disgregación de Checoslovaquia o Yugoslavia. Algunos de los nombres antiguos todavía permanecen en el vocabulario habitual y de vez en cuando la memoria se va a los nombres antiguos que han cambiado después de guerras o revoluciones. Por ese motivo y por mucho que se empeñe el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en cambiar el nombre del lago Ontario, compartido a medias con Canadá, por el de lago América tiene pocos visos de que progrese, aunque solo sea por no dar la razón al gerifalte estadounidense que también cambió el nombre del golfo de México por el de golfo de América. A este ritmo de cambio de nombres ya no va a hacer falta memorizar los nombres de los accidentes geográficos porque todos van a apellidarse “América”. Una cosa es que Google acepte las nuevas denominaciones impuestas por Trump y otra que la gente deje de llamar a las cosas por su nombre.
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