Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
Preventiva y defensiva
No son admisibles los episodios de violencia que están asolando diversas ciudades españolas y del resto de Europa. Una cosa es que buena parte de los jóvenes estén enfadados, no diré que con “toda” la razón, pero sí con unas cuantas más que acertadas razones, y otra muy distinta que ese enfado se manifieste con violencia. De ahí que mi olfato me diga que esas guerrillas urbanas que se expanden por Europa no son lo que parece. O sí, son lo que parece: hay”‘manos”, en absoluto inocentes, que intentan provocar el caos porque responden a intereses que nada tienen que ver con reivindicar políticas que mejoren las condiciones de los ciudadanos.
En los últimos años, buena parte de la clase trabajadora y sin duda de la clase media afronta una nueva realidad: la ruptura del “contrato social” que durante décadas dio lugar a un periodo de prosperidad en Europa. El Estado garantizaba vivir con derechos y protección social. Además, los jóvenes de entonces sabían que el esfuerzo, ya fuera estudiando o trabajando, tenía como recompensa una vida mejor.
Hoy los jóvenes comprueban que estudiar no es garantía de prosperidad. Tampoco lo es acceder al mundo laboral, puesto que los sueldos que reciben no son suficientes para que se puedan emancipar. El Estado del bienestar hace “aguas” porque quienes lo vienen gestionando en las dos últimas décadas se han olvidado de asegurarlo. Y, poco a poco, los pilares del Estado del bienestar se han ido debilitando: desde la sanidad a la educación, pasando por las dificultades para acceder a una vivienda, etc.
El Estado del bienestar hace “aguas” porque quienes lo vienen gestionando en las dos últimas décadas se han olvidado de asegurarlo
Pero, hecha esta reflexión, me temo que hay quien mueve los hilos de los jóvenes, buscando no que los gobiernos se pongan a trabajar para que vuelva a funcionar el actual deteriorado Estado del bienestar, sino que su objetivo es otro.
Los que promueven esa violencia ciega que arrasa las ciudades tienen otros intereses que no son la búsqueda de una sociedad mejor. Estoy convencida de que hay “algo” y “álguienes” detrás de estas protestas destructivas. Gente que se esconde en las “redes”, incluso países decididos a desestabilizar la vieja Europa por motivos diversos. Por eso es urgente desenmascarar a quienes están detrás de estos episodios de violencia bárbara.
Los gobiernos europeos deben, cuanto antes, aplastar el huevo de la serpiente que han colocado en Europa precisamente los enemigos de esta Europa de los valores. Y la han podido colocar por la ineficacia y estupidez de los gobernantes actuales, dedicados a asuntos varios en vez de conservar y ampliar el Estado del bienestar.
Vuelvo a insistir: los gobiernos tienen que poner freno a las manifestaciones violentas y desenmascarar a quienes las han puesto en marcha. Detrás de estos grupos hay algo muy siniestro; por eso, insisto, es urgente aplastar el huevo de la serpiente.
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