La cara oculta es mujer

DÍAS Y COPLAS

Publicado: 09 abr 2026 - 04:10
Opinión en La Región
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La cara oculta de la luna trae luz en estos momentos de resurrección del espionaje Kitchen y con la UCO detrás de todos los juicios de corrupción de mascarillas por el Ministerio de Transportes en el covid-19. Las mascarillas y lo que no son mascarillas, porque el gran miedo de Ábalos es esa mujer que comparece. Una mujer que, como tantas, tiene el talento innato de pasar del amor al odio, y del odio al distanciamiento administrativo, con la misma precisión con la que otras doblan una sábana bajera. Ya se sabe que cuando una mujer decide hablar, los secretos tiemblan, los móviles se resetean solos y más de un político descubre que la verdadera trama no estaba en los papeles, sino en los silencios que ella dejó de tener. Que se lo digan al rey Juan Carlos, a Bill Clinton, a Donald Trump y a la espera puede estar Pedro Sánchez si Begoña Gómez no llevara a sus espaldas la mochila de sentarse ante un tribunal popular.

La luna ya la exploramos y la fotografiamos; pero cada cierto tiempo nos la devuelven como si fuera la primera vez"

El temor de un poderoso está más en esa mirada femenina capaz de dinamitar secretos sin despeinarse. Porque esa mujer, esa que se benefició de… bueno, de lo que se benefició, que para eso está citada, conoce los hechos y las emociones, que es infinitamente más peligroso. Y si algo ha demostrado la historia reciente es que no hay UCO más eficaz que una mujer dolida.

Mientras la oposición afila cacerolas, el presidente ensaya respuestas y los tribunales Kitchen abren temporada de rebajas. Dicen los manuales de comunicación que, cuando no puedes controlar la agenda, debes cambiar de planeta. Pedro Sánchez lleva semanas orbitando la cara oculta de la luna porque allí no le persigue la retahíla de Begoña, el hermano, el Falcon, los borrados, la amnistía, la financiación o Venezuela. Un relato repetido con la armonía de una puerta mal engrasada y una cantinela con mala acústica. Vivimos en un eterno remake emocional hasta nos venden como novedad lo que ya vimos desde el Apolo 8 en 1968 con la cara oculta de la luna convertida en mercancía sentimental. Ya entonces tres astronautas fueron los primeros humanos en salir de la órbita terrestre baja, en ver a la tierra completa y los primeros que contemplaron el lado oculto de la luna.

Nos anuncian exclusivas que no lo son, pero el color emocional basta para que parezca que sí. La luna ya la exploramos y la fotografiamos; pero cada cierto tiempo nos la devuelven como si fuera la primera vez. No importa tanto el hecho como el relato que lo envuelve. La luna es mujer y sabe lo que es guardar secretos en esa sombra permanente donde la corteza es más gruesa y por eso soporta grandes impactos que dejan huella. En esos cráteres se supone la existencia de agua helada y con ella hay futuro para generar combustible.

Sí, vuelven las mascarillas, son metafóricas y se ajustan cuando hay foto con contratista y se aflojan cuando hay micrófono amigo. La ironía es que el único proyecto espacial español que sigue avanzando es el viaje de Sánchez a la cara oculta. Allí ensaya, cuenta asesores, un discurso sin frases a medias y la rendición de cuentas en programa de cocina con mucho cuchillo, poco producto y alguien siempre diciendo que se note el ajo.

La Luna es mujer y sus dos lados ponen guion a tanto juicio que veremos este mes. Los jueces miran expedientes y el país mira realitys. Al final, todos quieren un plato caliente y que alguien se quite la mascarilla para comprobar si la cara coincide con el currículum.

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