Tan cerca tan lejos

RECORTES

Publicado: 26 jun 2026 - 00:15
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Más que la propia situación en sí a la que nos hemos ido acostumbrando a base de sustos y sorpresas, lo que me asombra a mí personalmente es lo lejos que se han ido colocando los que ostentan el poder, de la gente normal y corriente. Esa que toma el tren por ejemplo sin saber a ciencia cierta si llegará a su destino. Esa que, rascándose el bolsillo hasta que le sangran los dedos, saca lo que le queda para comprar existencias que le ayuden a recorrer el tortuoso camino que conduce a fin de mes. Esa que paga sus impuestos religiosamente aunque su condición de autónomo y su cotización de IVA lo dejan dando diente con diente a cada plazo que abona. Dice una buena amiga mía nunca sospechosa de ser de derechas, que si ella fuera una madre sola con tres hijos que sacar adelante y se encontrara sentada en una habitación con alguno de estos mangantes, las bofetadas se iban a escuchar en Portugal. Qué razón tiene.

El problema es que a los poderosos, los que han hecho carrera política, los que están de ministros o han estado, se les ha olvidado por completo cómo es la vida normal

El problema por tanto es que a los poderosos, los que han hecho carrera política, los que están de ministros o han estado, los que tiran del coche oficial, los que viven de sus contactos, de sus amiguetes, de sus complicidades y de sus manejos, se les ha olvidado por completo cómo es la vida normal y corriente. Cuando Ávalos hablaba en sala de sus actividades a preguntas del fiscal, nada de lo que él mismo declaraba le parecía aberrante. Cuando Pedro Sánchez clama por la hipotética indefensión de su familia no se da cuenta de que está instalado en una situación de absoluto privilegio y diserta sobre situaciones que a la mayoría de los españoles les parecen episodios de ciencia ficción. Ninguno de nosotros los normales y corrientes, puede ni siquiera imaginarse metido en un lío por posibles connivencias con rescates millonarios, asesoramientos ficticios con facturas desorbitadas, viajes relámpago a paraísos fiscales, cátedras de pega, almuerzos fascinantes, lujo, glamur, finanzas, estilo belleza, escoltas, intercambios y secretos. Por eso la gente en general no siente ninguna piedad cuando esta nueva aristocracia del poder se despeña. Está tan lejos de todos los demás que genera rechazo. Algo de eso le pasó a María Antonieta. Y perdió la cabeza.

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