La chica ponía canciones de Abba

PERDÓN POR LA MOLESTIA

Antonio Nespereira trae una nueva entrega de "Perdón por la molestia"

Publicado: 10 may 2026 - 06:40
Perdón por la moelstia | La chica ponía canciones de Abba
Perdón por la moelstia | La chica ponía canciones de Abba

Hay una frase mal atribuida al autor de "El Principito", Antoine de Saint- Exupéry, que dice así: "Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces y en otoño no supo qué hacer". Algo en la capital presagia el fin del verano, la caída de la hoja y la reducción de las horas de día, por mucho que estacionalmente estemos en el proceso contrario. En el 2023, cuando las elecciones municipales, 18.400 ourensanos apostaron por la cigarra, no por la hormiga, y votaron como quien se casa con una flor, no con una raíz. Se marchitan las Galerías Centrales, sinónimo de una urbe con goteras.

En mi casa había maletas compradas en Barros, a la entrada por el Paseo. Mi madre era clienta de la mercería, unos cuantos matábamos las horas en la sala de juegos, mirando el escaparate de Viajes Puga viendo fotos de lugares a los que no llegaríamos ni en sueños, viendo los equipos de música y los discos del Quintairos pero, sobre todo, esperábamos inquietos a que llegase aquella chica a poner en la máquina de discos de cinco pesetas que había en el patio de la cafetería la canción Dancing Queen, de Abba. Ella sí que era una flor que entonces veía muy lejos el otoño. Hoy este personalísimo rincón de la ciudad agoniza también. Y, oh milagro, detrás está la sombra de Gonzalo Pérez Jácome, esta vez como empresario enterrador.

"No pongas tus sucias manos sobre Mozart", tituló Manuel Vicent uno de sus relatos. Sus garras como alcalde van enfundadas en el guante de seda regalado por la oposición. Exprime un Ourense en el que caen las persianas del comercio local como los párpados ceden a la somnolencia. El sector trata de sobrevivir a un mercado que ha cambiado y al que no da seguido por la artrosis que padece. Quedan algunos Astérix resistiendo en la Galia del mostrador mientras el Concello les cobra los impuestos con usura sin darle alternativa, salvo preparar otro bono comercio para la víspera de elecciones, no para que el gremio repunte, sino para que le deban el favor y lo devuelvan en votos en las municipales. Así, creyendo que vivirán siempre enamorados de sus flores, esas que nunca se marchitan.

Tocarle el flequillo a Robert Redford

Hacia el final de la película "Tal como éramos" Barbra Streisand le aparta varias veces el flequillo a Robert Redford. Él tuvo que soportar durante años que sus fans quisiesen también jugar con algún mechón de su cabello. Llegó a enfadarle el gesto. Toqueteos capilares aparte, la cinta narra dos mundos diferentes, irreconciliables para el amor. Ni el maltrecho comercio es capaz de romper las ataduras que mantiene con la política y parte del gremio se abraza al Marqués de Sade, creyendo que eso es amor. La Región titulaba ya el 21 de enero del 2020 que "marcas de relojes de alta gama dejan las joyerías de la ciudad por el bajón de ventas". Claro, lo que llevas en la pulsera no representa lo mismo hoy que años atrás, pero es una forma de entender lo que pasa. Por parte del Concello no hay un plan de urbanismo comercial ni una estrategia clara a favor de las tiendas que luchan por mantener su ADN. Casi todo lo que abre convierte las calles comerciales en una sucesión de los mismos rótulos que lo mismo ves en el Paseo que en Príncipe de Vigo, Uría de Oviedo o Toro en Salamanca. Ourense recibió los últimos meses clones de Decathlon, Primor, Leroy Merlin, Action, Jysk y poco más. Mientras, los representantes del sector luchan por no llevar la mortaja y salir en procesión con la Santa Compaña, reduciendo a mínimos los eventos promocionales, a expensas de una Shopping Night, ahora postergada a junio. Creen que con apartarle el flequillo al gobernante de turno vivirán con él un romance. "Empiezas a hablar de política y tu sentido del humor vuela por la ventana" (Tal como éramos).

Y mira que no sobran ejemplos

El loco de la Colina, Jesús Quintero, sostenía que "todas las personas somos iguales, aproximadamente". No en lo físico, claro, tampoco en los derechos o el trato recibido en la Administración o la Justicia. De nuevo entran las leyes a dirimir fregados políticos del alcalde Jácome, por lo que se ve ávido recaudador también de las nóminas de los suyos, según lo publicado aquí. Lo conocido esta semana sobre su aparente avaricia no difiere sobre lo editado, pero aquí la teima es que lo resuelva la Justicia, "aproximadamente", otra vez porque por la vía política los representantes de los partidos son como el haragán Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios. Siguen esperando que les hagan otros un trabajo que les corresponde. Mira que no hay ejemplos suficientes de desatinos en esta ciudad. Uno de los últimos es la ingente cantidad de anomalías detectadas en la obra de la plaza de abastos, una coladera de pifias, según un informe interno. Los desagües del edificio "son del todo insuficientes, al existir una red interior que desemboca en una única bajante de fecales y una sola arqueta para todo el edificio", la sección eléctrica "no es suficiente para la demanda prevista, tampoco existen las acometidas a cada puesto", los canalones de la cubierta "han generado problemas de entrada de agua en la zona de los huecos del ascensor", el montacargas "está afectado por la colocación de la climatización que dificulta su modificación para poder solucionar la carga y descarga". Y otros muchos etcétera, pero hay que esperar a la Justicia. O evocar la ciudad del pasado y la chica que ponía Dancing Queen. ¿Qué habrá sido de ella? ¿Le habrá llegado el otoño?

Mira tú | Vaya si hay playa, además en el interior

La playa de los Franceses, un oasis en el verano de A Veiga
La playa de los Franceses, un oasis en el verano de A Veiga

Mira tú como los récords están para batirlos y los tópicos para superarlos, como es el caso de la Praia dos Franceses en el montañoso concello de A Veiga. Mira tú como la distribución de las banderas azules de este año guardó con mimo una distinción para el único arenal de interior que lucirá ya este año la tela como quien lleva un lujoso fular. Mira tú como más allá de las madrileñas condenas del “vaya, vaya aquí no hay playa” de los repelentes The Refrescos, el interior ourensano se gusta para gustar. Mira tú como A Veiga hace de la necesidad virtud, potencia el destino de las cumbres, ganando ahora una bandera azul y se prepara para mejorar su estrategia turística. Mira tú como es solo cuestión de imaginación y perseverancia en los proyectos para acabar siendo reconocidos y reconocibles. Mira tú como la distinción es una nueva ocasión para reencontrarnos con nuestro rural, que es nuestro y de los nuestros, y al que aún desdeñamos por desconocimiento. Mira tú..

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