Xoán Antón Pérez-Lema
O solpor de Westminster e a alborada de Escocia, Gales e Irlanda
Toda cosa tiene su hora” es un pasaje del “Eclesiastés” que viene a significar que todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. En el planeta Tierra existe un “momento oportuno” para cada cosa, no se es eterno. Y no se trata de edadismo.
Había expectación, no exenta de interés y curiosidad, tras el anuncio urgente de la rueda de prensa, para la tarde del martes día 12 de mayo, de Florentino Pérez, el mejor y más laureado presidente, tras D. Santiago Bernabéu, en el Real Madrid y, me atrevo a decir, en el mundo del fútbol. Pero, y siempre hay un pero, las dos últimas temporadas del Real Madrid han sido sencillamente nefastas, así pasarán a la historia. ¡No siempre se gana! Y conociendo el sentir, las ganas, ambición y el espíritu ganador de Florentino en todas las facetas, además del fútbol, todos esperábamos noticias… deportivas de calado, que aunque no estuviesen materializadas sí que se nos indicaría por dónde irían los tiros deportivos. Pero todo mi gozo en un pozo.
¡Qué decepción! Florentino -me cuesta expresarlo- salió por peteneras, se le vio contagiado por los responsables de un Club rival y “disparó” contra todos los estamentos, que pudiendo estar más o menos acertados en sus comentarios, decisiones, etc., no son para nada culpables de los resultados y mal juego, falta de disciplina de jugadores y equipo, con la consiguiente total sequía de títulos de nuestro Real Madrid.
¡No, no!, Florentino. Efectivamente no siempre se gana, y en el fútbol siempre hubo y habrá en todos los equipos altibajos, además de que los demás también compiten, juegan para ganar. A veces toca pasar por el purgatorio para alcanzar el cielo. Y lo que diferencia a los buenos equipos de los mediocres y malos es que el cielo se alcanza antes con una estancia menor en el purgatorio. Hoy por hoy, y póngale señor Florentino todas las escusas y Negreiras -que sí los hubo en el pasado reciente, para vergüenza general- de turno, somos inferiores a muchos. O si se quiere de otra manera, hemos comprobado y sufrido en propia carne que otros equipos son superiores, en España y en Europa. No reconocerlo no nos ayudará nada para crear futuro.
Que a estas alturas del cotarro futbolístico una persona inteligente, trabajadora y ganadora -37 títulos en fútbol y 29 en baloncesto- no esté inmunizado a la críticas, dimes y diretes, es que algo escuece, o los años, como a todos los mortales sin excepción, pesan y restan tolerancia y paciencia. Porque, Florentino, los titulares en la tarde del martes 12 no son de recibo de un “Club Señor”; ni para la deseada sintonía y visibilidad del club más laureado del mundo, nuestro Real Madrid. Ese “me tendrán que echar a tiros”, aunque sea eufemísticamente, no mejora, ni crea, ni propicia el deseable ambiente que anhelamos en este momento. Sobra el desafío, ante la ausencia de resultados y títulos en dos años. Distingamos, que no todos somos iguales. Y sepamos distinguir el grano de la paja. ¡No!, a los desafíos estériles con palabras y expresiones descontextualizadas. Si no es así, habrá que entonar que llegó la hora. ¡Hala Madrid!
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