Isaac Pedrouzo
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El viafra
PUNTADAS CON HILO
Las personas irresponsables centran todo su esfuerzo en culpar a los demás cuando cometen un error, un fallo o una fechoría. El ministro del Interior del Reino de España, Fernando Grande Marlaska, culpó a la inteligencia española, CNI, de no informar de la invasión de Ceuta. Por eso dice que él no pudo hacer nada por evitarlo, la responsabilidad fue del CNI. Y como no le era suficiente, insinuó que otros países, otras entidades europeas tampoco informaron de la posible invasión a la frontera de Europa. Todo disculpas, siendo lo más probable que el Gobierno haya preferido ponerse de perfil, cuando no de rodillas, ante las informaciones de inteligencia que avanzaban los movimientos de Mohamed VI, monarca y señor de Marruecos.
Además, siguiendo su estela, todo el Gobierno de España asume la misma actitud irresponsable de Grande Marlaska, pasando la culpa a otro; es decir, a los servicios de inteligencia de España: CNI, Ejército, Guardia Civil. Lo que puede considerarse un grave ultraje a los profesionales y a sus mandos.
Por el contrario, sí que hay precedente de Gobiernos que cayeron por mucho menos del diez por ciento de los conflictos que afectan a presidente y a los ministros españoles.
Sin embargo, la ministra de Defensa, responsable de las agencias de inteligencia de carácter militar, no se ha sumado a la tesis de que fallaron las previsiones. Reafirma, incluso en el Congreso de forma oficial, que hubo información previa y suficiente a las autoridades competentes: Inteligencia cumplió con su obligación y sus funciones a la perfección. Informaron a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a las fuerzas policiales dependientes del ministro del Interior. Se produce así el primer enfrentamiento, choque o colisión, abierto entre dos ministros socialistas del Ejecutivo. Hasta ahora, las embestidas eran de los ministros de Sumar contra los del PSOE, pero ya han comenzado los duelos dentro del sector socialista. La situación es tan grave que en cualquier país democrático provocaría una crisis inmediata de Gobierno, pero el sanchismo, aun en plena descomposición, tiene su propia lógica.
En realidad, toda la crisis que el Gobierno ha provocado en la vida cotidiana de ciudad de Ceuta, de sus habitantes, de la industria, del comercio, de la sociedad en general, hubiese sido causa suficiente de dimisión en pleno del Gabinete, con su presidente a la cabeza. No se conoce, no hay precedente, de ningún país de nuestro entorno democrático que haya soportado las interminables crisis en el Gobierno como el de Sánchez. Por el contrario, sí que hay precedente de Gobiernos que cayeron por mucho menos del diez por ciento de los conflictos que afectan a presidente y a los ministros españoles.
Sólo teniendo en cuenta este caso, estamos ante un enfrentamiento público y directo entre dos ministros; que son responsables de los departamentos más sensibles de un Estado como son Defensa e Interior; que el objeto directo del choque son las acusaciones de ineptitud a todos los servicios de inteligencia del Estado español; que una parte del Ejecutivo mantiene la tesis de esa incapacidad, en lo que puede considerarse traición a instituciones estales.
Y si un Gobierno sigue en su sitio con este nivel de deterioro, es que no tiene sentido de responsabilidad, ni sentido de Estado, ni sentido del papel de España en Europa ni en el entorno internacional.
Por si fuera poca la afrenta gubernamental a los servicios de inteligencia, ahora se suma una nueva ofensa al Ejército español en Ceuta. Cómo le habrá gustado a Mohamed VI ver a una patrulla del Ejército español escapando por pies, abandonando el vehículo militar, por una emboscada de emigrantes sin armas de fuego. No puede haber nada más vergonzoso y ridículo en un Ejército que esta huida, el miedo que habrán pasado ante el temor al linchamiento, la falta de valor, la imposibilidad de defenderse. Fueron perseguidos, atrapados, golpeados. Los atacantes eran esos vulnerables emigrantes como son calificados por el Gobierno español y su mando único para Ceuta, dirigido por el ministro Ángel Víctor Torres, que no manda nada.
Es necesario conocer quién es el responsable de que nuestro Ejército sea tan vulnerable y haya vivido esta escaramuza tan vergonzosa. Sólo faltaría que la indefensión de los militares españoles en Ceuta sea una decisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, una de las partes de la colisión dentro del Gobierno y firme promotora de un Ejército moderno. Si la invasión a Ceuta fue una operación para conocer la capacidad de respuesta española ante una marea humana, la emboscada a los militares puede ser una acción para comprobar la capacidad de respuesta del Ejército de España. Todo un papelón.
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