Ciclos de historia

RECORTES

Publicado: 10 feb 2026 - 05:55
Opinión en La Región
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En enero de 2014, y aparentemente por generación espontánea –respondía a las consignas reflejadas en un manifiesto que firmaron tres docenas de intelectuales y que publicó el diario “Público- irrumpió en el firmamento político español un movimiento libertario que respondía a la insatisfacción de una parte de la sociedad española especialmente la más joven, que se rebelaba contra las políticas conservadoras y los abusos de una clase dirigente capitalista que parecía haberse olvidado de los deseos, las apetencias y las necesidades de una gran parte de la población. El movimiento fue expandiéndose y conquistando sectores, ingresando en el escalafón político, subiendo entero en todos los barómetros, alcanzando representación en las elecciones para el Parlamento Europeo, y acabó sustanciándose en una gran concentración habida en la Puerta del Sol de Madrid un año después, que sirvió para que Podemos alcanzara su cresta de popularidad. Sánchez acabó ofreciéndoles participar en el Gobierno tras negarlo previamente y asegurar tajantemente que no podría dormir si ofrecía a Pablo Iglesias y su partido un puesto en el Ejecutivo. Se lo dio y durmió la mar de bien al menos entonces. Esta situación se está repitiendo diez años largos después pero desde el otro lado, tomando como punto sin retorno las elecciones de Aragón y demostrando dos cosas. Que la historia se construye a base de ciclos, y que los errores se pagan.

Esta situación se está repitiendo diez años largos después pero desde el otro lado, tomando como punto sin retorno las elecciones de Aragón

Los errores, en catarata, los está cometiendo esta vez este caótico PSOE de Pedro Sánchez que, no contento con haber contribuido con su absurda política, a fomentar el imparable crecimiento de Vox, ha renunciado tras este nuevo y estrepitoso fracaso de Aragón a afrontar un inaplazable proceso de autocrítica para analizar cómo su insaciable ansia de poder y su ambición enfermiza no solo han descoyuntado un partido honrado y centenario, sino que ha destrozado la vida de todo aquel que le ha guardado fidelidad. La última víctima de este convulso desastre es Pilar Alegría, quien ha repetido el catecismo aprendido y de cumplimiento obligado culpando al PP del ridículo cosechado en esta nueva cita electoral. Alegría ha perdido cinco escaños. El PP, gana pero pierde dos. Los siete que ha ganado Vox. El PP gobernará, pero Alegría se sepulta en la mediocridad y pierde el ministerio y todo lo demás.

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