Mariluz Villar
MUJERES
La llorona
Ya han pasado cincuenta días desde la avalancha de Ceuta. No hay ninguna solución en el horizonte y todo sigue mucho peor. Como ni siquiera se sabe la cifra de migrantes que duermen en las playas y vagan por las calles, la operación de realojo en las carpas del puerto fue caótica. Llegaron los que más corrían y los demás siguen en las chabolas sobre la arena.
Pero lo más increíble es que miles de ellos siguen sin filiar, sin saber cuál es su origen y qué derechos hay que proteger. Al igual que ocurre con los menores. Cuando un chaval de catorce años llegó corriendo, como el que más, a las puertas de las carpas le dijeron que allí no podía entrar que era para mayores de edad.
Algunas niñas están regresando a Marruecos por los malos tratos, vejaciones y golpes que reciben en los centros de acogida montados por el Gobierno y gestionados por distintas entidades. Como será la situación que la Fiscalía ha tomado cartas en el asunto y va a investigar lo sucedido.
Ahora ya no hay fechas ni plazos. El escaso personal está desbordado como lo están los policías que custodian las calles. ¿A que se espera para reforzar a ambos?
Y mientras el intercambio de acusaciones y reproches entre el Gobierno, incluido Pedro Sánchez, y el presidente de Ceuta suben de tono, los vecinos de la ciudad autónoma viven en medio de la tensión social. El arranque de las clases ha sido complicado, hay miedo e incluso niños que no han iniciado el curso.
Primero se dijo que la identificación tardaría alrededor de dos meses. Ahora ya no hay fechas ni plazos. El escaso personal está desbordado como lo están los policías que custodian las calles. ¿A que se espera para reforzar a ambos?
Primero fue la bronca política sobre si el Gobierno se enteró de lo que se preparaba, se desclasificaron documentos, se enfrentaron Interior y Defensa, el PP reforzó su argumentario para pedir a Sánchez que se vaya. Pero todo sigue igual.
Una democracia avanzada no puede tener a miles de seres humanos viviendo en ese lodazal insalubre en que se han convertido las playas de Ceuta. Ni a los vecinos con la sanidad pública colapsada y conviviendo con el miedo.
¡Hagan algo ya! Antes de que la próxima avalancha, de la que ya se está advirtiendo, acabe con la ciudad.. Refuercen todos los servicios y conviertan Ceuta en la prioridad nacional. Menos declaraciones y más hechos. No queda mucho tiempo.
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