Manuel Baltar
La guardia pedroriana
Si algo quedó claro en este encuentro disputado en el Pazo fue que el partido ante Gipúzkoa Basket fue solamente un tropiezo. Desde el inicio, con todo el mundo conectado y sumando, el Morón no tuvo opción alguna en el marcador. De nuevo el Pazo disfrutó y Moody, Gill, Sergio Rodríguez o Martín Fernández se intercambiaron para liderar un partido donde nunca peligró la victoria. Decir eso en la actual Primera FEV ya es mucho, y en el COB se ha tornado habitual. Disfrutemos, porque el 5-1 con este baloncesto y esta tranquilidad no es lo habitual. El proyecto funciona y, este año, cada partido es fiesta para ver en la tele o en la grada. En la mejor LEB Oro (cuesta no llamarle así) en 20 años, el COB ya es temido. Y eso es mucho. Si quien esté leyendo no se ha abonado, no debería tardar. Aún se está a tiempo de unirse a un barco que marcha a toda vela.
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