Jaime Noguerol
EL ÁNGULO INVERSO
Un café muy amargo
Dos décadas después, el Código de Buen Gobierno de Zapatero se desintegra, pues la transparencia de altos cargos fue uno de los ganchos del expresidente para ganar las elecciones en 2004. Ya presidente, en 2005, el Gobierno socialista aprobó este código apoyando “toda la transparencia y toda la eficacia” en que se prohibió que los miembros del Ejecutivo aceptaran “regalos que pudieran comprometer la independencia de los cargos públicos” y obligaba a declarar de forma exhaustiva el patrimonio personal. En concreto, que vayan más allá de los usos de cortesía. Pero ahora resulta que ese conjunto de “normas éticas” vuelve a estar en pleno debate con las 103 joyas intervenidas en el despacho del expresidente.
Pues bien, ahora la Agencia Tributaria -esa misma que en los próximos días materializará la salida de la directora general de la misma, Soledad Fernández, así como otros dos altos cargos que han pedido abandonar sus puestos: Manuel Trillo y Virginia Muñoz, directores de Inspección y Recaudación, respectivamente- anuncia que se personará contra el expresidente del Gobierno “en la pieza separada en la que la Audiencia Nacional investiga las joyas que fueron halladas en su caja fuerte”, pues el magistrado José Luis Calama ofreció esta opción a Hacienda, por medio de la Abogacía del Estado.
Pero ahora resulta que ese conjunto de “normas éticas” vuelve a estar en pleno debate con las 103 joyas intervenidas en el despacho del expresidente.
Aquel Código Ético, que no llegó a ser ley, señalaba en el punto 6 que “se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional, se incorporarán al Patrimonio del Estado”.
En ese sentido, María Ángeles López de Celis, quien trabajó 32 años en Moncloa y ha estado con cinco presidentes del Gobierno, entre ellos como secretaria de Zapatero, en unas reciente declaraciones sobre este tema afirmaba que los “regalos de Estado como las joyas no son nuevos, pero se catalogan y se entregan a Patrimonio Nacional”. Esta funcionaria ha precisado que estos obsequios no se le donan a la persona, sino al cargo que ostentan. “Un regalo de Estado no se le regala a José Luis Rodríguez Zapatero, se le regala al presidente del Gobierno de España. Por ello, los regalos de Estado son de todos los españoles”. Consecuentemente, deben ser catalogados y entregados al Patrimonio Nacional, lo que ahora mismo tiene que dilucidarse entre el juez y Hacienda, mientras el expresidente estará a la expectativa con esas joyas que decían eran producto de una herencia de familia.
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