El Congreso del ahora o nunca

Publicado: 01 jul 2025 - 01:05
Opinión en La Región
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El Partido Popular celebra su XXI Congreso entre el 4 y el 6 de julio próximos. Lo hará en Madrid, lejos de cualquier otro destino que, con sus particularidades locales, pudiera enturbiar el objetivo principal de esta convocatoria extraordinaria en el calendario orgánico popular: el lanzamiento electoral de Alberto Núñez Feijóo. La dirección del partido se ha esmerado en atar los posibles cabos sueltos. El más lacerante, la tentativa de Isabel Díaz Ayuso para modificar la ponencia de estatutos del partido ligando la elección del presidente a las bases: un militante, un voto. A nadie se le escapa que, cuando los compromisarios populares aplaudan el relanzamiento de Feijóo, lo harán con el convencimiento agónico del ahora o nunca, el todo o nada.

Los congresos de los partidos políticos son hoy apenas un titular efímero en los medios. Lejos quedan las tumultuosas reuniones que discutían hasta el amanecer los puntos y comas de las ponencias políticas o los enojosos equilibrios territoriales en las ejecutivas. Ahora, en el PP, las ponencias hablarán de vivienda, una competencia de las comunidades autónomas, la mayoría de ellas en manos conservadoras, y de inmigración irregular, una bandera de las derechas occidentales. En cuanto a los nombres, Feijóo tendrá manos libres para reacondicionar su equipo en el acoso ilimitado a Pedro Sánchez, pero deberá esforzarse en limar los desajustes internos. Valga, como botón de muestra, la extrema beligerancia de la presidenta madrileña con la diversidad de lenguas cooficiales y la renovada llamada al centrismo y a la moderación de Alfonso Rueda.

En estas circunstancias, el congreso, para Feijóo, puede limitarse a impulsar la agitación y movilización de su electorado o, con altura de miras, lanzar una seductora propuesta de largo aliento a la sociedad española

Extramuros del congreso popular, la realidad impone sus propios condicionantes. El primero, la convocatoria electoral es facultad del presidente del gobierno. Si el congreso extraordinario popular se convocó en atención a un posible adelanto electoral, es improbable que este momento u otro cercano en el calendario, pudiera ser el escogido por Sánchez para finiquitar la legislatura. El presidente socialista debiera despejar previamente alguno de los problemas judiciales que hoy dañan su credibilidad y le impiden pensar con claridad. Y llegado el momento, ¿repetirá él como candidato? Ítem más, la economía y el empleo van bien y resisten, con ventaja, cualquier comparativa con los países del entorno. Las empresas ganan dinero, el turismo batirá este año la barrera de los 100 millones de visitantes y las políticas sociales garantistas, así como el chute de orgullo soberanista que representa el choque con Trump, son munición que Sánchez porta en la canana para disponer a su antojo.

En estas circunstancias, el congreso, para Feijóo, puede limitarse a impulsar la agitación y movilización de su electorado o, con altura de miras, lanzar una seductora propuesta de largo aliento a la sociedad española. En cualquier caso, un instante del ahora o nunca.

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