Contrato de amor

TRAZADO HORIZONTAL

Diferencias de plagio entre las campañas de Feijóo y Sánchez. Dos formas de entender España y una sola solución viable.

Publicado: 25 oct 2026 - 04:50
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez. | Europa Press

El candidato Núñez Feijóo ha firmado un contrato unilateral con España que los españoles deben rubricar el 29-N. En su primera candidatura a la Xunta, año 2009, el hoy líder del PP ya hizo un contrato con Galicia, y le salió bien cuatro mayorías absolutas. Por lo menos, Feijóo se plagia a sí mismo, si bien el contrato a la gallega estuvo inspirado en el contrato con América de Reagan y el posterior contrato con los italianos de Berlusconi. Lo del doctor enamorado, en cambio, empezó con la acusación de plagio de su tesis. Si Feijóo es presidente, será instado a cumplir la palabra electoral dada, esa que el sanchismo desprecia desde el principio de su mandato a fuerza de engaños, mentiras y cesiones chantajistas a sus socios tales como la amnistía y la excarcelación de etarras sanguinarios. Es de agradecer, en cualquier caso, que Alberto pueda auto-plagiarse, porque en el caso del candidato Sánchez ya se sabe que no tiene límites con tal de movilizar al electorado desde el ventajismo, la polarización, el vandalismo y el guerracivilismo.

Pedro ha resucitado el dóberman felipista con el “que viene la ultraderecha que recortará las pensiones y dejará en la calle a los inquilinos”, verbigracia Maricarmen, nunca desahucios Mínguez. Un plagio a la altura del Frankenstein de ultraizquierda (PCE, IU, Sumar, Podemos, Compromís, Bildu o ERC) y derecha y ultraderecha (PNV y Junts), con una salvedad: el único partido que ha congelado las pensiones en la historia de la democracia española es el PSOE con Zapatero y el voto inestimable de Pedro Sánchez. También es el PSOE la única formación política condenada por financiación ilegal en el caso Filesa por mucho que se empeñaran en colgarle ese mochuelo al PP para justificar la moción de censura contra Rajoy. Claro que el plagio más conmovedor y tierno de campaña se llama “la fuerza del amor” con la que el escribiente de cartas amorosas de falsa reflexión quiere volver a confundir al electorado.

El sanchismo no sólo plagió la coreografía bolivariana de Maduro en un baile bochornoso con el que ardieron las redes, sino que al más puro estilo peronista copió la campaña argentina de los Kirchner. La imitación enseguida fue cazada en toda su expresión grosera, al tratarse de la misma puesta en escena de la declaración de amor, el beso y el te quiero kirchnerista al que sólo le faltaron la banda sonora de Nino Bravo y unas escenas más de telenovela venezolana. Cuando Begoña se siente en el banquillo para ser juzgada por un jurado popular acusada de tráfico de influencias, malversación, corrupción en los negocios y apropiación indebida, la simulación sanchista saltará por los aires, salvo en caso de absolución con el que lograría el cielo del perdón.

El contrato de amor de Feijóo o Sánchez debe ser sincero, sin muros entre los que votan distinto, sin guerracivilismo desmemoriado

Pero en todo caso, a Pedro aún le quedan unas semanas para hacerle la ola a Puigdemont en su regreso triunfal a España y para amnistiar también a su Fiscal del Estado y su hermano condenados. En cambio, le faltan unos años para responder en los tribunales por las cloacas de Leire y Cerdán y los casos Zapatero, Hidrocarburos, financiación, Air Europa, Plus Ultra o Mediador tras la condena ratificada de Ábalos y Koldo. Eso sí que es un plagio delictivo por el que el PP ya fue sancionado en las urnas y los juzgados, algo que aún tiene pendiente el sanchismo. El electorado debe elegir entre el contrato con España de Feijóo y la fuerza del amor de Sánchez, entre el rigor de cumplir con los españoles y el efecto vaporoso del amorío emocional, entre el negro sobre blanco y los juegos de Cupido. Los ciudadanos han de decidir entre Presupuestos anuales, separación de poderes y estado de derecho o amor a la Moncloa y al poder para protegerse de la traición a Ceuta. Y elijan a uno u a otro, el resultante será un contrato de amor a tercera vista para los próximos cuatro años.

España está harta de los plagios de la política, porque la sociedad quiere soluciones a los problemas de la vivienda, las pensiones, la corrupción, las infraestructuras, la educación o la sanidad. España no quiere que se plagien las tácticas de incendiar la calle que usa la ultraizquierda en Francia o en Italia. España no quiere que la extrema izquierda plagie el 15-M indignado con la acampada de Sol y los escraches a Ayuso para mantener la tensión con la que influir en el 29-N.

El contrato de amor de Feijóo o Sánchez debe ser sincero, sin muros entre los que votan distinto, sin guerracivilismo desmemoriado ni polarización movilizadora prefabricada como la huelga general contra la oposición tras casi 9 años de gobiernos sanchistas. Como sucede en la música, el cine y otras artes, es comprensible la influencia inductiva a la burda copia de campañas electorales memorables, pero jamás está justificado el plagio obsceno con el que apelar a los sentimientos y el corazón para transformar las nueces del nogal en votos, aunque sea a costa de nacionalizaciones dudosas para engordar el censo, a costa de una anciana desahuciada fallecida o de una esposa imputada. Por unir ambas campañas en un sólo titular, el contrato de Feijóo y la fuerza del amor de Sánchez se sintetiza en un contrato de amor verdadero a España y al interés general. Sin más.

Defensor de un pueblo

Ángel Gabilondo
Ángel Gabilondo | La Región

El sorprendente recurso de inconstitucionalidad del defensor del pueblo, el socialista Ángel Gabilondo, contra la suspensión cautelar del voto de 163.000 nacionalizados por irregularidades detectadas en el censo por el Tribunal Supremo ha sido rechazado por el Constitucional del soldado sanchista Pumpido. Por 10 a 2, por prematuro y porque hubiera sido un escándalo prevalece la doctrina del Supremo frente a Pumpido. Gabilondo irrumpió de manera servilista en la contienda política ante el evidente dopaje del censo certificado por el Supremo. El defensor del pueblo hizo suyo el argumento gubernamental para convertirse en el defensor de un solo pueblo: el que previsiblemente vota a Sánchez tras una dudosa instrucción de la hermana de Puente, denunciada por prevaricación, que sirvió a los consulados para conceder nacionalidad y voto a millones de descendientes de españoles sin probar que el exilio fuera consecuencia de la dictadura. A un mes de dejar el cargo, Gabilondo ha manchado su prestigio, pese a que el PP apoyó su nombramiento. Por eso la mayoría de 3/5 del Senado es tan importante, porque permitirá renovar el TC.

Privilegios golpistas

Carlos Puigdemont.
Carlos Puigdemont. | La Región

A los golpistas del procés, con Puigdemont a la cabeza, no sólo les indultó y amnistió Sánchez, sino que el Tribunal Constitucional de Pumpido ha permitido eliminar el delito de malversación y el Tribunal de Cuentas les ha perdonado más de 4 millones de euros gastados en el referéndum ilegal de 2017 que llevó a la inconstitucional declaración de independencia de Cataluña de ida y vuelta. El prófugo Puigdemont ha vivido en Waterloo como un marajá a costa de los catalanes, y, por tanto, de los impuestos de los españoles. Pero sus privilegios golpistas por infringir la ley y huir de la justicia durante 9 años incluyen un sueldo anual de 70.000 euros, un despacho con tres asesores, chófer y escolta.

Como balance del delito condenado por el Supremo y desmontado por el Constitucional tras la amnistía sanchista, el resultado no puede ser más rentable para Puigdemont, los exconsejeros Junqueras, Romeva, Comín y Puig y otros 30 ex altos cargos del Govern que se saltaron la Constitución y se rieron del resto de españoles. Privilegios golpistas que, para usted, amigo lector, no hay.

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