La corrupción siempre deja huella

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 08 nov 2026 - 04:51
Opinión en La Región
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La Justicia suele llegar tarde, pero llega. Y la Guardia Civil no descansa nunca, jamás dejan a víctimas de una catástrofe sin atender ni una investigación sin completar. Si el juez Moreno ha tomado nuevas iniciativas sobre el caso Ábalos - llamado también caso Koldo-, en plena precampaña electoral es porque la información que le pasó la UCO era suficientemente inquietante como para tomar medidas inmediatas. Las huellas de la corrupción no se borran.

Con el tiempo se sabrá exactamente hasta dónde llegaba el nivel de corrupción en determinados sectores del PSOE y del Gobierno, pero mientras tanto hay que dejar que trabajen quienes luchan contra prácticas ilegales y tratan de sacar a la luz las actividades delictivas de ciertos personajes con cargos en las instituciones. Como hay que impedir también que intenten ocultar o destruir las pruebas que demuestran sus operaciones supuestamente ilegales y hasta dónde llegaban sus redes.

El PSOE ha sido implacable ante los delitos cometidos por otros partidos. No ha perdido ocasión de mencionar nombres sobrada y tristemente conocidos que protagonizaron vergonzosas actuaciones delictivas en el PP. A Feijóo tratan de presentarlo como sospechoso blandiendo una fotografía de hace veintitantos años en la que se le ve compartiendo barco con un narcotraficante. Que no venga por tanto el sanchismo quejándose de actuar de forma miserable cuando dirigentes del PP les mencionan la situación penal, y de prisión, de algunos colaboradores y allegados a Pedro Sánchez; o cuando importantes medios de comunicación recogen con infinidad de detalle operaciones de socialistas destacados que protagonizan comportamientos indecentes desde todos los puntos de vista, que se ven obligados a investigar.

Un inocente exige hasta la extenuación que le investiguen del derecho y del revés, sabe que nadie encontrará nada delictivo en su biografía. La reacción del sanchismo de acusar de politización a los jueces y a la OCU, desacreditar a los periodistas que destapan casos de corrupción intolerable y acusar de mentirosos y rencorosos a quienes han decidido colaborar, dice poco de la ética de quienes los desacreditan. Más aún cuando los que se han inclinado por esa colaboración -que evidentemente busca rebajar sus posibles penas- pertenecían a su círculo más íntimo y por tanto sus declaraciones son creíbles. Además, aportan pruebas.

Se comprende que a Sánchez, Puente y a varios de los dirigentes del PSOE no les llegue la camisa al cuerpo temiendo que en algún momento les pueda llegar una imputación. Han caído dos secretarios de organización del partido, un expresidente de Gobierno, la mujer y el hermano del actual presidente, su ministro con mayor poder, cargos policiales, colaboradores de los colaboradores… La lista es tan larga y los hechos relatados tan escandalosos que no tienen sentido las mañas del sanchismo para tratar de presentarse como víctimas de un contubernio general contra ellos, hombres y mujeres de bien con un comportamiento intachable.

Si lo son, que actúen como tales y dejen trabajar en paz a jueces, fiscales y cuerpos de seguridad. Así prevalecerá la verdad.

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