Crudo

CLAVE GALICIA

Publicado: 19 mar 2026 - 06:40
Opinión de Xabier R. Blanco
Opinión de Xabier R. Blanco | La Región

Estados Unidos e Israel lanzan un cerillazo en la mayor bombona del planeta, yacimiento compartido por Catar e Irán, el precio del crudo salta por los aires; las exequias del jefe de seguridad del régimen de los ayatolás, Alí Lariyan, eliminado en otro “asesinato selectivo” ordenado por Netanyahu, retumban como amenaza terrorista en Jerusalén; la economía mundial se tambalea por el bloqueo del estrecho de Ormuz mientras dimite el director de Contraterrorismo de Trump y la inteligencia estadounidense confirma que Irán no estaba reconstruyendo su capacidad de enriquecimiento nuclear; el ala cuerdo de la Casa Blanca desmonta el test del pato que Donald quiere colar para justificar el ataque a Irán, como antes hizo Bush hijo con las armas de destrucción masiva de Sadam Husein, aunque ahora ya ningún presidente parece dispuesto a poner un pie en una cumbre como la de las Azores para despejar Ormuz. El compadreo con Trump ya es una molestia electoral. Pedro Sánchez fue un raposo al encabezar el levantamiento. El CIS dice que 7 de cada diez españoles están en contra de la guerra. Núñez Feijóo disimula y la subida de precios en el supermercado también la pagará Abascal.

“Cada día lo veo peor. Son muy torpes, aunque maten al dos van a surgir más e Irán va a responder”, concluye el marmitero abogado al levantar las gafas de la sección Mundo con careto de necesitar aire. “Y para acabar la angustia de Cuba”. Uno de los colegas con los que cañea se ha quedado en otra pantalla. El portaviones USS Gerald Ford, 13.000 millones en el mar, el último grito de guerra, con 4.500 tripulantes agotados tras diez meses sin pisar tierra se retira de Oriente Medio rumbo a Creta para reparar los atascos continuos en los inodoros tras un incendio en la lavandería el 12 de marzo. “Qué importante es un buen fontanero hasta en una guerra”, suelta el colega después de enumerar las características del navío con un baño por cada siete tripulantes. “En mi pueblo quedan tres fontaneros y no les falta mucho para jubilarse. Cuando se muera el último no nos llegará agua a casa”. El marmitero se agarra a la caña. “El mundo se va al carajo y me vienes con los fontaneros de tu pueblo”. No entiende el reproche por no querer ver el futuro muy crudo.

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