Antonio Nespereira
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Mi madre y el cuco, y otras aves
La Cuaresma, que hoy comienza, marca un tiempo particularmente espiritual en la Iglesia. Es un espacio centrado en el Bautismo y la penitencia, virtud y sacramento de la Confesión. Confesión implica proclamar, adorar y glorificar al Padre de las misericordias y confesar los pecados al mediador de la Iglesia: el sacerdote.
Pero este año en el que la Iglesia celebra el Jubileo de la misericordia, el papa nos invita a vivir la Cuaresma con mayor intensidad, celebrando y experimentando la misericordia de Dios. La misericordia que es el amor entrañable con que el Padre y su Hijo aman a los más desgraciados, los descartados y olvidads de la sociedad, los necesitados de amor.
El papa Francisco recuerda a los fieles las palabras del profeta Miqueas 7, 18-19: "Tú, oh Señor, eres un Dios que cancelas la iniquidad y perdonas el pecado, que no mantienes para siempre tu cólera, pues amas la misericordia. Tú, Señor, volverás a compadecerte de nosotros y a tener piedad de tu pueblo. Destruirás nuestras culpas y arrojarás en el fondo del mar todos nuestros pecados".
Junto a este texto, el papa invita a meditar con toda atención en la Cuaresma, el texto de Isaías que precisa en qué debe consistir el ayuno que Dios quiere: desatar los lazos que opimen, romper los yugos opresores, compartir el pan con el hambriento, vestir al desnudo, albergar a los pobres sin techo y no abandonar a los semejantes....(Cf Is 58, 6-11). Cuando se ayuna así, brota la luz, la carne sana y Dios responde al instante a nuestras súplicas.
El papa, en la Bula "Misericordiae vultus", ofrece al pueblo de Dios para la Cuaresma varias iniciativas que sólo enumeramos: "24 horas para el Señor" a celebrar el viernes y sábado que preceden al IV domingo, la celebración del sacramento de la Penitencia y la misericordia constante de los confesores, el envío de los "misioneros de la misericordia" con facultad de perdonar las pecados reservados a la Sede Apostólica, organización de misiones para el pueblo en las diócesis, especial atención a los alejados, criminales y corruptos, los pastores han de invitar a los fieles a acercarse "al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia" (Hb 4, 16), recomendar las peregrinaciones a santuarios y el ganar la gracia jubilar atravesando con piedad la "puerta de la misericordia", extendida a numerosas iglesias y santuarios de la diócesis.
Pastores y fieles, siguiendo esta orientaciones del papa, concretadas por nuestro Obispo, nos dispondremos con fruto a celebrar la Pascua del Señor en la noche de la Vigilia pascual. La Cuaresma debe preparar la Santa Pascua. Es la meta.
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