Las nuevas generaciones vivirán mejor

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 07 may 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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No me tomen el título de esta columna como una afirmación, si acaso, como una intuición, un deseo por supuesto, y hasta como una muestra de voluntad de estilo. ¿Cómo no desear para los demás lo que uno ha querido para sí mismo? A los economistas, los estadísticos y hasta los sociólogos y politólogos nos gusta elucubrar sobre las tendencias, entendidas estas como la amplia elipse que traza la sucesión de datos obtenidos a lo largo del tiempo. Solo así alcanzamos a ver y entender el sentido de lo medido, el significado de lo que nos pasa, a la vez que reducimos el margen de error asociado a una única observación, a la ausencia de perspectiva. Por eso, la actualidad es solo un dato, un momento que conviene relativizar, una muestra de la serie en el período histórico analizado. El presente, agitado y confuso, digámoslo ya, es el terreno propicio para la política, las redes sociales y lo efímero. En esta actualidad crispada y fútil se ha instalado la creencia de que las nuevas generaciones vivirán peor que la de sus padres o, incluso, la de sus abuelos. Una tontería malintencionada y anticientífica que los pesimistas han extendido con el insano objetivo de desacreditar el presente y retrotraernos al pasado idealizado o enredarnos en un futuro utópico.

En esta actualidad crispada y fútil se ha instalado la creencia de que las nuevas generaciones vivirán peor que la de sus padres"

El tema no es nuevo y ha ocupado a las mentes mejor ordenadas. En 1930 el economista inglés John Maynard Keynes impartió una conferencia, después célebre, en la madrileña Residencia de Estudiantes. La tituló: “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”. El futuro lord Keynes se mostró optimista y convencido de las posibilidades de las generaciones futuras. Justificó su alegato en la combinación de dos factores: por un lado, las mejoras técnicas logradas desde el siglo XVIII; por otro, la acumulación del capital producto del interés compuesto, para lo que expuso un curioso cálculo de rendimientos del botín obtenido por Francis Drake de la flota española de Indias en su circunnavegación de 1577-1580. Respecto de este segundo parámetro, y en lo relativo a la riqueza privada, los más recientes estudios del economista francés Thomas Piketty no lo desmentirían.

Pero no todo deben ser números y cálculos para aventurar un futuro mejor para nuestros hijos y nietos. La filósofa Adela Cortina, desde su atalaya de los 79 años, cree en el porvenir de los chicos de hoy. Un futuro para el que, considera la antigua catedrática, disponen de muchas posibilidades de crecer y ante el que no tienen que quedarse paralizados. “Me pone mala ese pesimismo. Hay que tomar un tono más propositivo. Incluso quienes tienen menos gozan de más oportunidades”. Adelantos técnicos, interés compuesto, oportunidades… conceptos que contraponer al pesimismo y actitudes para la vida.

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