Las cuentas del Estado

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 11 jul 2026 - 03:10
Arcadi España, durante una reunión con sindidatos en Baleares.
Arcadi España, durante una reunión con sindidatos en Baleares. | Javier Fernández

El Gobierno lucha como puede contra la imposibilidad de mantenerse. Busca relatos sobre la adversa realidad que puedan transformarla en favorable. Pero no hay nada en su entorno que le pueda resultar amigable. Lo mejor que se les ocurre es desviar la atención del debate público y tratar de centrarla en la fantasía parlamentaria de presentar los presupuestos generales del Estado para el año 2027,

Ahora sí, después de varios años de mantener el comportamiento inconstitucional de no llevar a las Cortes las cuentas anuales, lo van a intentar de verdad. El relato se centra, de momento, en poner e techo de gasto por las nubes: “El Gobierno aprueba el mayor techo de gasto de la historia con 226.032 millones para 2027”. Y después ya se verá. En principio, lo importante es elevar al máximo las previsiones de ingresos, después ya se comprobará si es así o no. Ya ser verá si se crece tanto como dicen o resulta que los datos están trucados, que para algo tienen colonizado el INE. Además, esas son pequeñeces que no pueden estropear las fantasías gubernamentales. Van a gastar muchísimo en Vivienda, mucho en Educación, muchísimo en Sanidad; Cataluña no sabrá qué hacer con las partidas que van a poner su disposición; el PNV -curiosamente, el partido y no el Gobierno Vasco- podrá rescatar a cuantas empresas que considere necesario, con comisiones o sin ellas, para que voten favorablemente las cuentas. Habrá dinero récor para subvenciones a los alquileres, subvenciones a la Cultura, al videojuego, a todo lo que sea necesario para estimular el voto de los ciudadanos.

El ministro sustituto de María Jesús Montero, Arcadi España se muestra eufórico porque considerar que dan “un paso fundamental en el camino para aprobar las cuentas públicas del próximo año”. Los ministros de Sumar también quieren apuntarse a la esperada cosecha de votos y pregonan sus logros: “gracias a nuestro esfuerzo -dicen- hemos conseguido subir el techo unos 1.500 millones”. Todos esperan beneficios de estas cuentas, aunque todo se vaya a quedar en el sueño de una Arcadia feliz, algo emparentada con el nuevo ministro.

La incógnita que queda ahora sobre la mesa es saber qué hará el Gobierno si el Parlamento ni siquiera le aprueba la senda del déficit junto con el super techo de gasto.

Antes no pudieron, pero ahora sí, que diría José Mota, y hace gracia, claro. Existe el convencimiento por parte de todos los grupos parlamentarios de que las Cortes Generales no van a aprobar ninguno de los proyectos del Gobierno. Pero ese no es el objetivo, la finalidad de todo este cuento es provocar debate, hacer que los diputados estén entretenidos y no se pasen el día pensando en el cerco judicial y en el que “esto no puede seguir así”.

Esperan que distribuyendo a manos llenas recursos económicos para todos nadie se va a atrever a rechazar la oferta. Incluso recurren a la argucia de ofrecer mayores ingresos a algunas comunidades autónomas gobernadas por el PP, por si eso rompe el rechazo de los populares.

La incógnita que queda ahora sobre la mesa es saber qué hará el Gobierno si el Parlamento ni siquiera le aprueba la senda del déficit junto con el super techo de gasto. Puede acabarse ahí el recorrido del relato o puede seguir intentándolo bajo la amenaza de convocar elecciones para que gane PP y Vox, con la esperanza de que eso haga reaccionar a los socios. Aunque lo lógico, lo cabal, lo propio de un gobernante juicioso sería disolver las Cámaras y convocar elecciones para no prolongar la agonía.

Feijóo y el absentismo

Alberto Núñez Feijóo en San Fermín.
Alberto Núñez Feijóo en San Fermín. | Partido Popular

Entre la gran cantidad de medidas que está prometiendo en esta época, el líder del PP ha puesto el foco de la atención sobre la necesidad de frenar el absentismo laboral. El indicador español de este fenómeno supera la media de otros países. Parece lógico que ante una situación que afecta a la producción y la competitividad española se pongan los medios para disminuirla.

Pero el Gobierno y sus satélites estaban esperando la oportunidad del lanzarse contra Feijóo y contra el PP Le acusan de que no quiere reconocer a los enfermos, que quiere obligarlos a trabajar en malas condiciones; que los trabajadores no buscan las bajas médicas, sino que se la dan los facultativos; que nadie quiere estar enfermo; que confunde los términos… y muchas más descalificaciones. Incluso Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, hasta ahora en silencio casi total, se ha lanzado de decir que esas declaraciones demuestran que Feijóo está incapacitado para gobernar.

Otros medios afines al Gobierno también han destacado que el anuncio recuerda a los años 2012, en plena crisis económica provocada por el Gabinete de Zapatero, cuando Rajoy tomó la medida de rebajar la remuneración de las faltas al trabajo en los tres primeros días. Algunos reconocen que Feijóo ya la había aplicado en Galicia con anterioridad y que todo supone una vuelta atrás. Lo que no dicen es que aquella medida hizo bajar el absentismo a unos niveles razonables. Sólo los que estaban realmente enfermos quedaban de baja, el resto ni se planteaba quedar en casa.

Teniendo en cuenta a unos y otros, parece que lo lógico sería analizar el problema con frialdad, sin apasionamientos ni populismos, para resolver un problema.

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