Jaime Fernández Garrido
DESCUBRINDO A BIBLIA EN OURENSE
O lugar máis seguro do mundo
Si el objetivo es “Acabar, De Una Vez Por Todas, Con El Mercado De Alquiler De Viviendas”, los dos decretos que ha publicado en el BOE, Pedro I, el Mentiroso, me parecen algo flojos. Aunque este jueves docenas de contratos de alquiler se quedaron sin firmar, según aseguran las agencias inmobiliarias, creo que hay demasiados miramientos, y que habría que encaminarse hacia medidas más duras.
Lo que sí me ha parecido valiente es que, por primera vez, en el BOE se escriba un adjetivo como “buitre”, adjudicado a una entidad o sociedad económica. Es un primer paso que promete y me llena de optimismo. Dentro de poco, mientras nos gobierne Pedro I, el Mentiroso, es muy probable que, en el Boletín Oficial del Estado, leamos otras calificaciones como “bancos carroñeros”, “compañías de seguros hienas”, “líneas aéreas cuervo” y otros calificativos que ayudarán a espantar las inversiones en nuestro país, en ese camino hacia la diferenciación del resto de los países de la UE, del que nos deberemos separar para intentar unirnos al grupo Puebla, ejemplo de social-comunismo fetén.
Se abre una posibilidad de creación de empleo, porque será necesaria la Inspección de Pisos Vacíos
Las compañías inversoras en el mercado inmobiliario -oficialmente llamadas buitres- sólo controlan un 15% de los pisos de alquiler. La mayor parte, el 85%, pertenecen a ciudadanos particulares, la mayoría de los cuales tienen en propiedad uno o dos pisos. Naturalmente, un ciudadano que tiene dos pisos en propiedad, y alquila uno, es un peligroso facha, que será capaz de dejar el piso vacío y sin alquilar, antes de que el inquiokupa, o la familia vulnerable, o el mal pagador, le obligue a indemnizarle o a someterse a un tortuoso sendero judicial, que puede tardar tres años en resolverse.
Y aquí es donde la valentía de Pedro I, el Mentiroso, espero que brille con todo su esplendor, y otro par de decretos obligarán a que los pisos vacíos sean alquilados, quiera o no quiera el propietario. Aquí, además, se abre una posibilidad de creación de empleo, porque será necesaria la Inspección de Pisos Vacíos, que denunciará a los egoístas que, con la excusa de guardar el piso para cuando se case una hija o un hijo, se alejen de la necesaria socialización económica. De todas formas, no quiero ser optimista en exceso, porque los dos decretos son muy flojos y, a este paso lento, no sé cuando vamos a llegar la anhelada III República, donde ya, sin trabas, los pisos se podrán, no expropiar, sino confiscarse, que es mucho más rápido y rotundo.
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