Hoy debatimos sobre viviendas

PENSAR POR PENSAR

Publicado: 02 oct 2026 - 00:10

Por primera vez en la historia, un conflicto social generado por un desahucio ha saltado desde justas manifestaciones y acampadas en las plazas al Consejo de Ministros y hoy llega en forma de dos decretos a las Cortes Generales. Se volverá a hablar en la tribuna de la necesidad de programas de bienestar y progreso para la ciudadanía sin que logremos saber qué intereses se cocinan tras los telones negociadores de las izquierdas y los nacionalistas. ¿Qué ata las manos del Gobierno PSOE + Sumar para durante ocho años no haber abierto caminos eficaces contra la burbuja inmobiliaria? ¿Sólo los poderes fácticos de la globalización? Ojalá hoy se haga la luz en una historia de fracasos.

El problema es un relicario arrastrado desde la dictadura, acrecentado en los gobiernos de Aznar y convertido en crónico durante las legislaturas siguientes. El primero en dar la voz de alarma y proponer tímidas vías de solución fue Zapatero, incentivando la creación de vivienda pública. El intento lo dinamitó Rajoy y su corte de los milagros, además de abrir la puerta a la voracidad de los fondos buitres internacionales. El caso más sangrante de la época fue la venta de 1.860 viviendas públicas a dos fondos buitres por parte de Ana Botella, alcaldesa de Madrid, con gran perjuicio económico y social para los madrileños. No es el único ejemplo.

La política legisladora de la derecha desvía la atención contra los okupas, un problema que no alcanza el 0,06% de denuncias

Hoy volveremos a escuchar a Feijóo y Abascal apoyando el inútil mercado regulador y especulativo. Podrán argumentar y disimular cuanto quieran o generar titulares ad hoc para sus “hooligans” pero no lograrán sacudirse la gestión realizada por el conservador en Galicia. En días pasados, Feijóo prometió que, en el caso de alcanzar la Moncloa, creará un millón de casas en cuatro años. Desde antes y durante los tiempos de Fraga y Touriño se construían en nuestra comunidad más de 10.000 viviendas protegidas en cada mandato. Núñez Feijóo, en su primera legislatura, las redujo a la mitad, en la siguiente bajaron a menos de mil y en las dos últimas se redujeron a 10 pisos por anualidad. El precedente con el que llega al debate es demoledor.

Además, la política legisladora de la derecha desvía la atención contra los okupas, un problema que no alcanza el 0,06% de denuncias, unos 16.000 casos sobre un parque superior a veintiséis millones de inmuebles, donde la mayoría de los okupados son propiedad de bancos y grandes tenedores o en situación de abandono. ¿El PP y Vox respaldan a los poderosos contra los necesitados de cobijo? El espejo mejor bruñido lo encontramos en la Comunidad de Madrid, con los discursos de Isabel Díaz Ayuso y Martínez Almeida, donde las llamadas a su teléfono 112 Okupación para pedir ayuda no pasan de dos al día y se desconocen los datos reales de los pisos perjudicados. No obstante, han conseguido que las pólizas de seguros antiokupación se multipliquen exponencialmente cada año sin ninguna justificación real. ¿Este negocio también es política de vivienda?

El problema de los desahucios, la especulación y falta de residencias ha llegado a su cénit, ha llevado a la ciudadanía a vivir en pisos pateras y en caravanas. Este viernes todos los partidos subirán a la palestra a contar sus milongas, parchear la situación legislativa y mostrar el color del cristal desde el que afrontan el conflicto, mientras de reojo analizan las encuestas electorales para la próxima primavera. Hoy, la ciudadanía espera un cambio radical luminoso que evite la resurrección de las antiguas corralas de las zarzuelas y por fin se afronte el grave problema social. Por desgracia, después de los decretos, mañana la pelota seguirá en manos de las autonomías conservadoras.

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