Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
En el cumple de Amancio Ortega
TAL DÍA COMO HOY
El 24 de marzo de 1989, un petrolero de la compañía norteamericana ExxonMobil Corporation encalló en la costa de Alaska provocando una de las mayores tragedias ecológicas de la historia.
Debido a una serie de fallos humanos, se cree que, debido al cansancio, el barco golpeó el arrecife de coral de Bligh Reef y vertió al mar 41 millones de litros de petróleo crudo, que se extendieron a lo largo de 2000 kilómetros de costa.
El descomunal tamaño del vertido y la remota localización del lugar complicaron enormemente los esfuerzos del gobierno y de las diferentes organizaciones que participaron en las tareas de limpieza.
El desastre hizo peligrar la vida de millones de pájaros y aves acuáticas, centenares de nutrias y decenas de marsopas, leones marinos y ballenas. También se vio amenazada la delicada cadena de alimentación en la que se apoyaba la industria de la pesca profesional de la zona.
En el verano de 1995, cuando terminó el juicio civil, se estableció que ExxonMobil Corporation debía pagar cinco mil millones de dólares adicionales por daños punitivos.
Todavía hoy se sienten las consecuencias fatales de aquella catástrofe.
Según varios estudios financiados por el estado de Alaska, el derrame tuvo efectos económicos a corto y largo plazo.
Estos incluyeron la pérdida de deportes recreativos, pesca, reducción en el turismo.
La economía de la ciudad de Cordova, en Alaska, se vio afectada negativamente después de que el derrame dañara las reservas de salmón y arenque en el área.
El poblado de Chenega se transformó en una base de emergencias y en base para los medios de comunicación.
Los habitantes locales tuvieron que hacer frente a la triplicación de su población de 80 a 250.
Aquí hemos adoptado esta expresión con alguna modificación en sus formas, pero sin cambiarle el sentido.
Desde el origen de las grandes embarcaciones, las ratas fueron parte no deseada de la tripulación y, desde entonces, pudo observarse que cada vez que un navío se hundía o comenzaba a hacerlo, ese tipo de roedores huía presurosamente intentando salvar el pellejo.
La expresión nos advierte que, cuando se aproxima una adversidad en una actividad determinada, las personas temerosas o de baja moral abandonarán en primer término su lugar, evitando así quedar expuestas o sufrir las consecuencias del naufragio.
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