Manuel Orío
RECORTES
Desmontando a Zapatero
RECORTES
Los datos escuetos, fríos, desapasionados y desnudos por completo de ideología y de cualquier tipo de inclinaciones dicen que José Luis Rodríguez Zapatero ha sido hasta la fecha el peor presidente de la democracia. Lo dicen los valores de inflación, renta per cápita y otros muchos índices sociales y económicos que, comparados con los de los demás, -Suárez, González, Aznar, Rajoy y ahora Sánchez- se quedan muy por debajo.
Zapatero no fue un buen presidente se mire por donde se mire, y su único pero no por ello menos estimado capital, fue su permanentemente valorada honestidad, lo que neutralizó su escandalosa falta de acierto y la toma de decisiones dudosas que acabaron lastrando el futuro próximo y dejando una legado venenoso para los llamados a sustituirlo durante un par de generaciones.
Zapatero, incluso en el caso de librarse de una sentencia muy contundente, no tiene ya autoridad moral para dar lecciones de nada y menos de excelencia ética
Desgraciadamente, esa supuesta honorabilidad que sirvió de ejemplo para la parroquia socialista durante estos años, se ha venido abajo estrepitosamente con las informaciones que han ido brotando a lo largo de este último año, un paquete de sospechas altamente fundadas que han destruido lo poco que quedaba y de lo que Zapatero podía presumir.
Rodríguez Zapatero, incluso en el caso de que pudiera librarse de una sentencia muy contundente, no tiene ya ningún tipo de autoridad moral para dar lecciones de nada y menos de excelencia ética, y las caricaturas abundantes que han aparecido en buena parte de los periódicos incluso en el exterior y que lo muestran con el rostro de Mr. Bean, con pendientes de piedras preciosas colgados de las orejas y un collar de valor escandaloso rodeando su cuello estirado de garza, lo invalidan para siempre y lo condenan a no volver a abrir el pico para advertirnos a todos los españoles, sean de su partido o no, cómo debe uno conducirse por la senda correcta y ser bueno con el prójimo, generoso y leal.
Dice Sánchez abriendo periodo electoral desde los micrófonos de Moncloa, que contará con él para la campaña y que sigue confiando en su aportación, pero yo no me lo creo. Sánchez no quiere a nadie y solo acepta lo que le conviene. Y Zapatero no parece cumplir con ese rango.
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