Gonzalo Iglesias Sueiro
Estupidez
La buena política escucha; la mejor política ejecuta. Antes de las últimas elecciones europeas, era difícil visitar una empresa sin que la Unión Europea se asociara automáticamente con la burocracia. Para muchos empresarios, Europa era un poder lejano, dominado por decisiones bienintencionadas, pero demasiado alejadas de la realidad de quienes emprenden, arriesgan o hacen crecer un negocio.
La regulación puede ser como un veneno: la diferencia con el antídoto está en su dosis. Normas claras y bien diseñadas elevan la calidad de nuestros productos y corrigen desequilibrios del mercado. Pero el exceso regulatorio frena la inversión, genera inseguridad jurídica y obliga a nuestras empresas a competir en el mercado global con una mano atada a la espalda. Por eso, desde el PPdeG asumimos el compromiso de convertir esta legislatura europea en la legislatura del fin de la burocracia. Y hoy podemos decir que estamos cumpliendo. Las denominadas ‘leyes ómnibus’, impulsadas a petición del Grupo Popular Europeo, representan la mayor simplificación normativa de la historia comunitaria. Reducen cargas en ámbitos clave como la sostenibilidad, la digitalización o la defensa y devuelven competitividad mermada a nuestras empresas.
No hablamos de ejercicios teóricos, sino de resultados concretos. La pasada semana, en mis visitas a industrias gallegas, he comprobado que algo está cambiando. Galicia se sustenta en sectores estratégicos como la automoción, la metalurgia, la pesca, la alimentación o las energías renovables.
No hablamos de ejercicios teóricos, sino de resultados concretos. La pasada semana, en mis visitas a industrias gallegas, he comprobado que algo está cambiando. Galicia se sustenta en sectores estratégicos como la automoción, la metalurgia, la pesca, la alimentación o las energías renovables. Durante años, muchas de estas empresas vieron cómo la acumulación normativa complicaba inversiones y retrasaba decisiones. Hoy, en cambio, reconocen la llegada de procedimientos más ágiles, menos duplicidades administrativas y mayor facilidad para combatir el dumping de países como China. Esta mejora se nota, por ejemplo, en el sector metalúrgico, que sostiene miles de empleos en nuestra tierra. La racionalización normativa facilita la innovación, mejora la trazabilidad y simplifica el acceso a financiación europea. Eso se traduce en más competitividad para nuestros productos y más oportunidades para nuestras pymes.
En definitiva, la desburocratización europea es la mejor palanca para aumentar la riqueza, fortalecer el empleo y sostener nuestro estado de bienestar. Galicia no puede permitirse quedar atrapada en trámites innecesarios mientras el mundo avanza. Necesitamos una Europa que acompañe, no que obstaculice; que impulse, no que retrase. Ese es el camino que los eurodiputados del PPdeG estamos defendiendo y aplicando. Y ese es el compromiso que seguiremos cumpliendo: más competitividad, más empleo y más oportunidades para Galicia dentro de una Europa más ágil, autónoma y fuerte.
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