Los destellos de Sánchez

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 07 mar 2026 - 04:10
Opinión en La Región
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Cada vez que el presidente del Gobierno sale a hacer una declaración solemne, sus palabras y su presencia se transforma inmediatamente en un resplandor vivo y efímero, una ráfaga de luz que se enciende y apaga casi instantáneamente. Un destello. Eso ha sido su “no a la guerra”. Y los destellos tienen la capacidad de provocar deslumbramientos fugaces.

La finalidad de aquella aparición era provocar ese fogonazo para que la atención social y mediática dejase de ver la gran sucesión de casos de corrupción que le acorralan sin solución de continuidad, sin amainar, sin respiro. Aprovechó un momento tan dramático y peligroso de un conflicto armado para beneficio personal, apropiándose los lemas de la extrema izquierda de cuyo sector social necesita captar votos.

Y es que muy pronto quedó al descubierto que el “no a la guerra” era tan falso como su enfrentamiento con Estados Unidos. No se lo ha creído ni los más radicales de Podemos como Ione Belarra y su equipo. Es cierto que algo le ayudan a Sánchez las descalificaciones de Donald Trump o de Netanyahu. Podrían darle credibilidad ante los antiimperialistas, pero sólo encuentra la comprensión de los restos de Sumar en el Consejo de Ministros.

Nada en el Gobierno de España muestra que esté tan en contra de las guerras como afirman o en contra del gran negocio de las armas. Al día siguiente, el mismo Ejecutivo anunciaba la participación de un buque de guerra en la zona de conflicto para labores defensivas, así como otras participaciones de militares españoles frenando los ataques de Irán. Por lo tanto, los 10 minutos de la solemne comparecencia del presidente del Gobierno querían ser un engaño, un señuelo, una actuación para desviar el foco de atención de sus propias debilidades, conflictos y casusas judiciales.

Se aproximan los juicios a los que fueron sus dos secretarios de organización del PSOE, José Luis Abalos y Santos Cerdán, así como a su ayudante Koldo García

El Gobierno que preside Pedro Sánchez no puede gobernar, no es capaz de elaborar y presentar unos presupuestos, a pesar de que lleva tres años diciendo que ya, que esta vez sí, que en unas semanas, en unos meses, antes de final de año, antes del final del primer trimestre, que va a cumplir… Y no cumple nada. No tiene capacidad de sacar sus proyectos políticos, solo puede aprobar las propuestas del resto de los grupos y lo que le piden las mayorías que él no tiene. Y esto hay que taparlo como sea.

Los casos de corrupción en sus gobiernos no cesan. Justo en estas semanas la Guardia Civil investiga un fraude millonario en el sector de renovables en Zaragoza, la trama de la empresa Forestalia, en la que está implicado un exalto cargo de Teresa Rivera, salpicando a todo el ministerio de la ahora comisaria de Competencia de la Comisión Europea, nada menos. Y esto también hay que taparlo como sea.

Se aproximan los juicios a los que fueron sus dos secretarios de organización del PSOE, José Luis Abalos y Santos Cerdán, así como a su ayudante Koldo García. Se acerca el juicio a su hermano por delitos en la adjudicación de su puesto en la Diputación de Badajoz. Sigue bajo sospecha el expresidente Zapatero, gran consejero y apoyo de Sánchez, por las ayudas oficiales a la empresa Plus Ultra, las posibles comisiones y tráfico de influencias.

Y para tapar todo esto le ha venido muy bien el enfrentamiento con Trump, el “no a a la guerra”, decir que está en duda la soberanía nacional, el no sometimiento a potencias extranjeras…Aunque, en realidad, España no puede incumplir sus compromisos internacionales en materia de Defensa, como lo demuestra finalmente la ministra del ramo, Margarita Robles.

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