Gonzalo Iglesias Sueiro
Días oscuros
Ha dejado la política de ser una disputa de ideas, programas y líderes con capacidad de dirigir los destinos de un país, para convertirse en una lucha a muerte por el control de las instituciones y los resortes del poder.
La derecha está inquieta, agresiva, carece de programa. En su afán de herir los sentimientos del presidente, mantiene una oratoria grosera y presenta a un candidato que se expresa con una pobreza cultural impropia de un aspirante a presidente de la Nación.
Los implicados son conscientes de que los tiempos son esenciales para recoger lo sembrado. Si llegan tormentas, vendavales, incendios, conflictos armados, pandemias o volcanes, su líder se puede diluir y perder el sur sin ganar el norte. Huelva no es Huesca.
Todo está programado. No existen barreras infranqueables entre ideologías totalitarias y los que pretenden adueñarse del pensamiento. La neutralidad y la imparcialidad no es lo mismo que la ausencia de juicios de valor. Ser imparcial es la total libertad de intereses, estar abierto a todas las perspectivas. La falsa equivalencia crea la sensación de imparcialidad cuando, en realidad, desinforman porque presentan opiniones que no tienen la misma validez.
Aunque esté disminuido de facultades, me siento en la obligación de manifestar públicamente la frustración que me produce el apoyo de gran parte del tejido social en todo el mundo a movimientos reaccionarios que pretenden que los humanos tengamos miedo. Desde esa atalaya, lanzan el mensaje de lo peor del ser humano: la violencia, el odio, el racismo. Conozco a personas de ideologías conservadora, liberal, nacionalista… que por encima de discrepancias son tan honestos y demócratas como millones de ciudadanos en todo el mundo. En un mundo donde los hechos solo existen en la medida en que los cuentan sus oráculos con el éxito del que tiene el pelo blanco.
Los poderes fácticos, aconsejados por los politólogos, bajan a la arena y ordenan a los felones que actúen como gusanos galácticos a la arenga de su caudillo -“el que pueda hacer, que haga” –: togados, medios de comunicación, las elites financieras y la inestimable ayuda internacional, que está controlada por los tecnomagnantes de la conspiración, que manejan con envidiable eficacia. Los errores del sanchismo servirán de macedonia para un ágape sin bendición papal, pero, como Guzmán, con afilados cuchillos.
Sentencias, procedimientos, simpatías… instrucciones, van claramente dirigidas a perjudicar al Gobierno, especialmente a su presidente, Pedro Sánchez.
A lo largo de la historia, figuras clave han facilitado la caída de sus propios reinos por venganza, ambición o ideología. Esperemos que los felones del PSOE no sean determinantes para la derrota de su propio partido. Esperemos que los días sigan claros.
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