Dime la verdad pero a mi manera

CRÓNICAS DE OTOÑO

Publicado: 07 nov 2026 - 06:10
La cantante Rosario Mohedano.
La cantante Rosario Mohedano. | Europa Press

Te amé, creo 

La influencer Alba Díaz.
La influencer Alba Díaz. | Europa Press

Una de las cosas terribles de alcanzar fama en este siglo de continuada exposición pública es que, cuando rompes con tu pareja, te ves obligado a comunicarlo, como si no fuera suficiente con la ruptura, y a someter la decisión a tus miles de seguidores. Ahora le ha tocado el turno a la influencer Alba Díaz, hija de Vicky Martín Berrocal, y al artista Marcos Terrones, que han anunciado su ruptura con un extenso comunicado en el que celebran haber tenido “un amor tan bonito” y todo lo que han “compartido”, razón por la cual, digo yo, han decidido seguir sus “caminos por separado”. Supongo que tiene lógica pero yo, o estoy muy mayor, o no entiendo nada. La otra opción es que el comunicado lo haya hecho ChatGPT, una IA enloquecida y peligrosísima a la que están recurriendo –no se lo digas a nadie- la mayoría de los famosos en estos casos. Solo le ha faltado terminar el texto con un “¿lo prefieres así o le doy un toque más lacrimógeno y cinematográfico?”.

Color de flores

Gabriela Guillén y Raquel Arias en el Spring Colors.
Gabriela Guillén y Raquel Arias en el Spring Colors. | Europa Press

Cuando estamos a punto de entrar en la temporada de cenas de Navidad anticipada, es decir, de despedidos y divorcios fulminantes, la agenda de eventos sociales se ha vuelto completamente loca. Uno de los más paradójicos es el Spring Colors Fashion Show que se celebró el pasado fin de semana en el Meliá Madrid Princesa. Primavera en otoño. La velada, plagada de intensos tonos primaverales, se vio desde lejos como si vaciaras sobre un folio la tinta de seis subrayadores de colores aleatorios y chillones. Con nombres consagrados de la moda española y latinoamericana, gran parte de la atención se la llevaron Gabriela Guillén, la ex pareja de Bertín Osborne, y su amiga, la bella Raquel Arias, modelo y ex concursante de “Supervivientes”, ataviadas ambas con la alegría propia de las primeras bodas de un mayo cualquiera en medio de las primeras temperaturas gélidas de la temporada.

Gran ejemplo

La deportista Carolina Marín con su premio.
La deportista Carolina Marín con su premio. | Europa Press

Hay personas por las que es imposible no alegrarse cuando les ocurre algo bueno o les otorgan algún reconocimiento público. Es el caso de la exjugadora de bádminton Carolina Marín, que ha recibido esta semana el premio Marca Leyenda por su larga y exitosa carrera deportiva, y que asegura sentir una “gran responsabilidad” al haberse convertido sin pretenderlo en un ejemplo para los jóvenes deportistas. Pau Gasol, Saúl Craviotto y Rafa Nadal son algunas de las estrellas del deporte que han felicitado públicamente a la onubense por este galardón. Como periodista y, por tanto, macho de la cabra, uno intenta poner algún “pero” a la brillante trayectoria profesional de Carolina Marín y, aunque parezca increíble, resulta una tarea que conduce inevitablemente a la melancolía; no lo hay.

A la cara

La cantante Rosario Mohedano.
La cantante Rosario Mohedano. | Europa Press

Hace tiempo que Rosario Mohedano y su prima Rocío Carrasco están a la gresca. Ahora la primera ha explicado públicamente las razones. Asegura que la ruptura se produjo porque Rocío la apartó de su vida, después de que recriminarle a la hija de Rocío Jurado el trato que daba a sus hijos. En estas contiendas, el cronista rosa se puede posicionar de un lado u otro, y eso es una ventaja que tenemos sobre otros ámbitos periodísticos en los que se exige fingir pureza ideológica y deontológica. El problema es que no sé dónde ubicarme en esta guerra. A priori me parece razonable la queja de Rosario, pero hay algo que me empuja a la prudencia: en sus explicaciones hizo hincapié varias veces en la extraña justificación “es que yo soy muy clara”. No hay nada que me dé más miedo que la gente que presume en exceso de “ser muy clara”, de decir “las cosas a la cara” o, en el más pavoroso de los casos, aquella que se sienta y te dice: “te voy a hablar a calzón quitado”. En mi experiencia personal tratando con tarados, si además de hacerlo, lo anuncias y presumes, igual eso no es sinceridad, es apuñalamiento con alevosía.

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