Dinamarca: Trump salva a Fredericksen

Publicado: 27 mar 2026 - 05:10
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La exigencia de Donald Trump de anexionarse Groenlandia, ha tenido un efecto colateral insospechado: la primera ministra danesa Mette Fredericksen, socialdemócrata, la mujer que ha gobernado durante más tiempo el país nórdico, ha ganado las elecciones del pasado martes cuando afrontaba una situación muy apurada.

Nadie pensaba que podría mantenerse en el cargo, pero su posición frente al reto de Trump, implacable en defender la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia respetando su autonomía con un amplio autogobierno, la convirtió en una figura que en apenas unos días pasó del rechazo a representar la valentía para enfrentarse a un Donald Trump que amenazaba con medidas de castigo que difícilmente Dinamarca podría soportar.

Donde Trump esgrimía razones geoestratégicas y económicas para justificar la anexión, Fredericksen exponía razones emocionales, defensa de una población para elegir su futuro y compromiso de Dinamarca para no dejarla abandonada a esa población ante la amenazas de un hombre que se cree el amo del mundo. Fredericksen ha ganado las elecciones aunque ha perdido 12 escaños, pero se le daba por amortizada, sin posibilidad de repetir mandato. Sin embargo, tras presentar la obligada dimisión para que el rey Federico pudiera abrir una ronda de consultas con los lideres de partidos parlamentarios, ha encargado a Fredericksen la formación de un nuevo gobierno.

Sin Trump, sin la defensa a ultranza de la primera ministra a mantener la protección y el respeto a su autogobierno de los 150 mil habitantes de la isla más grande del mundo, con seguridad no se habría producido la remontada en su estimación ciudadana que le abre la puerta a la continuidad.

Su situación, sin embargo, es difícil: ni el bloque de izquierdas ni el de derecha suman la mayoría suficiente para hacerse con el gobierno, lo que probablemente obligará a la líder socialdemócrata a llegar a algún tipo de acuerdo con el partido Moderados para completar el número de escaños necesarios. Se trata del partido del ex primer ministro Rasmussen, que fue también secretario general de la OTAN.

La situación recuerda a la tan conocida serie de televisión Borgen, que ficciona la lucha política de una mujer por convertirse en la primera jefa de gobierno de Dinamarca, obligada siempre a pactar con muy distintos partidos y negociar duramente con líderes de diferentes ideologías que le buscaban las vueltas por el hecho de ser mujer.

El reto de Mette Fredericksen es grande, porque además en los últimos años ha tomado decisiones, como gobernante, difícilmente aceptadas por la socialdemocracia, entre ellas el rechazo a la aceptación masiva de inmigrantes y mostrar su apoyo al refuerzo de fronteras. Su situación es tan difícil que a pesar de haber ganado las elecciones no es seguro que Fredericksen pueda ser elegida nuevamente primera ministra.

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