Jaime Noguerol
EL ÁNGULO INVERSO
El verano más hermoso
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Un viejo sindicalista pontificaba sobre Ourense como quien recita los siete pecados sociales de Gandhi. Que si riqueza sin trabajo, que si política sin principios... Tenía manos de pianista desde que estaba liberado, a lo sumo un callo de sujetar la pancarta y el megáfono. Gustaba de la rima pero solo le escuché declamar "¡obreiro parado, patrón colgado!" En su epílogo como valladar dos compañeiros da clase traballadora eché con él una parrafada eterna, de las que dejarían a Fidel Castro como un tímido. Sazonó la charla con innumerables anécdotas mientras expulsaba bocanadas de humo del cigarro. Se pavoneaba de haber debatido con el viejo Franqueira cuando quiso meter los sindicatos en Coren, aunque reconoció que el resabido don Eulogio lo toreó por los dos pitones sin despeinarse. La "loita" por retener a Citroën en Ourense o las huelgas generales eran otros espolones de gallo de pelea.
Regresó a mi memoria estos días, cerca ya del eclipse del 12 de agosto, porque hice un paralelismo entre una de sus sentencias y el sol que se nos apagará un ratito. De su perorata retengo aún hoy un titular: "Sabes o que che digo, Ourense sempre estivo en crise e penso que sempre estará". Adolfo Domínguez acaba de "reforzar su estructura financiera" para ganar en operatividad. Coren insertó anuncios para decir que vendió el año pasado productos por valor de 1.500 millones de euros y que prevé invertir 150 millones. Decenas de sociedades han cerrado con notable alto el pasado ejercicio aunque la mayoría se lo callan para no despertar eso tan ourensano (o no tan ourensano) como el recelo y la envidia.
La crisis ourensana es como la tos del abuelo, se ha cronificado. O como la del viejo sindicalista, profunda, áspera, tabaquera
Las veinte primeras empresas han vendido más de 4.800 millones de euros. En los polígonos del entorno de la ciudad trabajan más de 12.000 almas. Los ingresos de otras 130.000 personas están garantizados por las arcas públicas. Qué les voy a contar que no hayan leído ya. Ni tan mal entonces. La crisis ourensana es como la tos del abuelo, se ha cronificado. O como la del viejo sindicalista, profunda, áspera, tabaquera. Siempre estuvimos en crisis, siempre estaremos, decía ronco. No nos apagará ni el eclipse.
Entonces, corre. Cuanto puedas, prietita. Corre y no pares porque ya no estaré para ayudarte. Y si llegas viva a donde sea, échate un tequila en mi memoria. Por los buenos tiempos, mi chula". Muy al comienzo de la novela "La Reina del Sur" Pérez Reverte anticipa los peligros de algunas vidas. Y si Ourense, pese a su azaroso existir, llega viva a donde sea, que se tome un godello en vez de tequila, que hay que defender el rural bajando de cuatro grolos una botella hasta la etiqueta de la D.O. Que brinde la provincia por los buenos tiempos, que aquí siempre están por venir, y que al levantar el catavinos lo haga "por ti, miña prenda", más meloso que el "mi chula". Al rural ya renuncia hasta Julio Iglesias, que el año pasado compró una casa por Cea, ahora de nuevo a la venta, una operación como los viejos envases retornables. Sonaba raro que pasease bajo la frondosidad de las arboledas de Vilariño musitando Un canto a Galicia. No me pegan sus veranos como los de los mexicanos de Avión, otra especie en peligro de extinción con el suceder de las generaciones. En tiempos un "¡qué onda, pinche güey!" en agosto era más frecuente que el clásico "tu de quen ves sendo". Ahora que está previsto el eclipse la apuesta es potenciar en la provincia los territorios startlight para contemplar la majestuosidad del firmamento. En mis tiempos podían decirte "estás de papamoscas" si te cazaban mirando "por onde ven o vento". Las reservas están garantizadas para la convocatoria astronómica. Muchos ya se han provisto de las gafas para evitar daños oculares. Me pregunta una paisana si su perra debe ponerse también las protecciones. Quiere vivir ese momento con ella, bien prietita. Cuando el sol vuelva lucir celebrará tras la sombra pasajera que todo regresa a lo de antes, no hay eclipse que nos tape.
Me lo dijeron mil veces, mas yo nunca quise poner atención, cuando vinieron los llantos, ya estabas muy dentro de mi corazón". Varios intérpretes tamizaron la composición de "Y sin embargo te quiero", de los maestros Quintero, De León y Quiroga, una canción del amor que pervive entre navajazos en las entrañas. El verano trae a Ourense a sus expatriados, escuálidos por la morriña, con las raíces en la reserva. En La Región dicen estar ávidos de reencuentros a sabiendas de que serán como el fugaz coqueteo de la luna y el sol, que se irán a poco de concluir el eclipse y esto será de nuevo todo aquello que les obligó a marchar. Cuando hagan las maletas tras llenar el depósito del alma quedará la promesa de volver el verano que viene, a pesar del desierto cultural del estío y la apatía social, pese a que los incendios habrán sido de nuevo la parca que se cobra su tasa, pese a que esta tierra se seguirá portando con sus hijos como Grimhilde, la madrastra de Blancanieves, la tierra que desdeña sus atributos pese a ser lozana y deseable, incluso sabiendo que el pasado y los recuerdos parásitos anclan las oportunidades de futuro. Con todo y con eso. O a pesar de todo eso, Ourense será la Ítaca a la que quieren regresar siempre los suyos, donde en crisis se lleva viviendo siglos y donde todo seguirá igual para bien o para mal tras el eclipse. No tiene huevos un astro en el firmamento a tapar esto.
Mira tú como la reina Letizia ha estado en la fábrica de Adolfo Domínguez, marca de ropa que aún lució en la final del Mundial. Mira tú que el rule por la textil que mantiene su alma en San Cibrao coincide con los 50 años de la compañía que tuvo como timonel al enjuto y visionario chaval de las tierras de Trives. Mira tú que la esposa de Felipe VI entra en las tiendas "como cualquier otra clienta", como si el gesto la hiciese terrenal. Mira tú como la visita supone un espaldarazo para la firma que durante los últimos ejercicios llevó grilletes en vez de zapatos por el lastre de sus balances. Mira tú como lo que queda de moda ourensana prende también en otros apellidos palaciegos. Mira tú como a poco de llegar a La Moncloa hasta Pedro Sánchez lucía en el ojal del traje el cubo de Purificación García, marca que se fabrica en Sociedad Textil Lonia (STL). Mira tú si tal como está Pedro hoy eso es un activo o un pasivo para las marcas de los otros Domínguez. Mira tú.
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