Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
La más alta costa de Galicia, donde lo agreste hace florecer el mito
CRÓNICA PERSONAL
El rey sabe cómo ingeniárselas para cumplir con la legalidad. Necesita la autorización del Gobierno para determinadas iniciativas, entre ellas viajar a Ceuta para trasladar a su gente su preocupación ante la situación límite que están sufriendo. Al no llegarle esa autorización tomó un camino alternativo: recibir a Juan José Vivas en Marivent en audiencia especial, para escucharle -aunque han hablado telefónicamente varias veces- y para transmitirle sus sentimientos.
Hacía falta que alguna autoridad estuviera a la altura de las gravísimas circunstancias, y ha sido el rey quien, una vez más, ha dado muestras de asumir sus responsabilidades frente a otros que se han encogido de hombros, o han mentido, para quitarse de en medio.
Las explicaciones de Marlaska llenan de estupor y vergüenza, ante el hecho, difícilmente asumible, de que nada menos que un minisrtro de Interior, responsable junto a la ministra de Defensa de garantizar la seguridad de los ciudadanos de su país, se niegue a admitir hechos incuestionables con tal de salvar su cara. Da por resuelto un conflicto que no ha hecho más que empezar, Marruecos ha decidido hacerse con Ceuta y Melilla y no piensa soltar la presa. Lo ocurrido los últimos días ha sido un ensayo general de lo que prepara Mohamed VI, que encuentra en Moncloa un gobernante absolutamente sumiso ante sus avances. El primero pero no el único, la entrega de la soberanía del Sahara. Todo apunta a que preparaba Marruecos un nuevo asalto a Ceuta el día 15, aunque esta vez las fuerzas de seguridad y el Ejército están atentos para tratar de impedirlo.
Marruecos ya no es el país amigo. No controla, como controlaba hasta hace unos años, los movimientos de yihadistas muy radicalizados que desde Castillejos, Nador y otras ciudades próximas a Ceuta y Melilla, no cesan en su empeño de hacerse por las buenas o las malas con el control de las dos plazas españolas. Desde las dos ciudades, yihadistas e inmigrantes ilegales pretenden llegar a la Península y a Europa. La mayoría de los que entran solo buscan ganarse honradamenrte la vida; pero los hay con intenciones más oscuras y más miserables.
La versión de los hechos que ha dado Marlaska no solo es solo una gran mentira sino que lo desacredita como político, como el juez que fue, e incluso como persona. Al igual que Sánchez, se ha dejado los principios en los últimos pasos de su biografía.
Es falso que el CNI no informara a sus superiores sobre movimientos inquietantes para impulsar una operación invasiva en Ceuta. Siendo cierto que la mayoría de los marroquíes han regresado a su país, unos pocos miles vagan por Ceuta a la desesperada. El Gobierno, como solución para los menores, quiere respartirlos por las distintas regiones españolas y que se hagan cargo de ellos sus gobernantes regionales. Con excepción de Cataluña: han avisado los independentistas que como vean un solo “mena” por allí Sánchez perderá su apoyo.
El presidente se ha ido a La Mareta, él no se queda sin vacaciones. Pero que el rey no se desplace a Ceuta, no vaya a ser que le reciban con los aplausos que él no recibe. En la UE ha conseguido abortar la crítica general del Consejo de Ministros de Interior, pero las declaraciones de varios jefes de gobierno, entre ellos Meloni y la socialdemócrata Frederiksen, han sido demoledoras. Por no mencionar los medios de comunicación extranjeros, implacables contra el Gobierno de España.
Estamos en manos de desalmados.
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